¿Cómo priorizar nuestras necesidades Espirituales?

Muchas veces nuestro eje y enfoque está fuera de lugar. Corremos el riesgo de descuidar nuestras necesidades Espirituales.

Estos versículos te ayudarán a comprender nuestra Paz verdadera apoyándonos en la Gloria Señor.

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“Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz”. Salmos 36:9

Son muchas las ocasiones en donde damos mayor importancia a nuestras necesidades físicas, ya que son las que podemos sentir y reconocer de inmediato. No obstante, es muy importante no perder de vista nuestras necesidades Espirituales que tienen una preponderancia fundamental en nuestro camino junto al Señor.

¿Por qué esclavizarnos en la superficialidad y la angustia, si podemos ser libres en la Gloria de Cristo? 

Invertimos un tiempo precioso buscando e intentando cumplir dietas de diversa índole, rutinas aeróbicas que a la larga nos generan la falsa ilusión de convertirnos en seres socialmente aceptados, con mayores chances de conseguir los mejores puestos de trabajo. Por eso es de vital importancia mantener un diálogo fluido con nuestro Padre Celestial por intermedio de la Oración y la lectura de las Sagrada Escrituras para no caer en engañosas ilusiones que nos alejen de los propósitos que El Señor ha planeado para nuestras existencias.

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“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. 1 Corintios 10:31

Esta más que claro que la buena alimentación y el ejercicio físico son muy necesarios e indispensables para nuestra salud. De hecho, una de las Bendiciones más maravillosas que recibimos por parte del Señor es nuestro cuerpo, que debe ser tratado como un templo sagrado; pero no para alimentar nuestro ego o nuestra individualidad, sino para servir con devoción a Cristo.

No debemos caer en el error de concebir nuestras vidas como seres que no se muestran como realmente son o que pretenden hacerles creer a los demás que son de determinada manera cuando en realidad no es así.

Vivir aparentando es un tormento que debemos alejar de nuestros corazones. A veces pareciera que nos resulta más fácil simular que ser auténticos. Tengamos Siempre presente que El Señor nos ama tal cual somos de manera incondicional. Él no se fija en apariencias sino todo lo contrario: Le interesa y se preocupa por todo lo bueno que tenemos para mostrar.  Dios nos insta a no avergonzarnos de nosotros mismos y nos impulsa a ser mejores y sinceros.

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“Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo”. Juan 6:33

Es necesario cambiar el enfoque para reordenar nuestras prioridades. En El Señor todo lo podemos. En Él podemos alcanzar todas las metas. En Él podemos vivir en La Verdad y la Sabiduría.

Cuando nos entregamos por completo a Dios, comprendemos que nuestra verdadera Paz no proviene de los bienes materiales que podamos adquirir ni de las modas impuestas ni de los deseos de vernos acorde a lo que la sociedad moderna pide.

La superficialidad es una de las tantas formas de la hipocresía y no vivir en la Verdad de Cristo, que es nuestra Verdad, es vivir en un permanente autoengaño.


 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. Juan 14:6

No tengamos temor de permitirle al Señor que llegue a nuestras vidas, las transforme y las guíe hacia los destinos que Él nos ha preparado. Alejemos aquellas opiniones culturales, de la moda o de algunas personas, que hacen que actuemos como seres ajenos a su propia personalidad.

Dejemos de lado la superficialidad y la hipocresía para caminar con la seguridad que solo El Eterno puede darnos.



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