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Disfrutando de la Paz en la Vida

Los momentos simples y con la gente querida son los más importantes. En el siguiente artículo te mostramos la manera de construir lazos duraderos junto al Espíritu Santo.

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"Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Juan 1:3

La paz que anhelamos en la vida proviene de la pureza de nuestro corazón.

Un camino de equilibrio nos ayudará a desear la paz al prójimo, y por este motivo es que el Padre Celestial anhela que podamos unir nuestros pensamientos y emociones en una senda de iluminación y bendiciones.

Como El Señor nos indica en la Biblia y nos enseñó con el ejemplo, lograremos reparar esos pensamientos negativos, erradicando las dudas y el dolor de nuestro ser interior a la hora de encomendarnos en su camino de Fe y esperanza.

Para eso estaremos muy conectados con el perdón de aquellas personas que ofendimos, así como también, perdonar a los hermanos y hermanas en que alguna vez nos alejaron de la senda del amor y respeto.

Esto nos dará una oportunidad de evolución espiritual única e irrepetible para alcanzar la paz espiritual.

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"El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz." Números 6:24-26

Muchas veces el desequilibrio y la paz desaparecen cuando sobreviene el enojo.

De esta manera, tenemos que comprender que este tipo de emoción surge cuando algo se presenta en nuestra vida y de algún modo no funciona como pensamos o no aparece como lo habíamos planeado. Puede manifestarse ante una provocación, o ante un escenario imprevisto o un error. Puede aparecer como una reacción impulsiva, que nos cuesta controlar.

En este tipo de casos siempre es fundamental acudir al Señor que nos muestra siempre con sus ejemplos lo mejor en su sendero de luz.

Siempre intenta mantener la calma: tratar con respeto y amor al prójimo y a todas las personas que nos rodean es la base fundamental. Pedir perdón es el siguiente camino muchas veces para reconectarnos con el Espíritu Santo.

Con esta premisa y esta base, cada vez que nos enfrentemos a este tipo de situaciones o escenarios que disparen estas sensaciones negativas, recordemosestas palabras como una alarma que nos mantenga realmente conectados con nuestro interior y junto a Dios.

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"¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre o el nombre de su hijo? Ciertamente tú lo sabes." Proverbios 30:4

Si también logramos reforzar la paz entre las personas queridas, nuestros familiares que nos guiaron desde hace mucho tiempo y aquellos amigos y amigas de la vida que nos encontramos para tenerlos como hermanos y hermanas en la Fe.

Todos nos ayudarán a reencontrarnos y a vivenciar un momentos único junto al Padre Celestial.

Si confiamos en el Señor y en Jesús, nos apoyaremos en la Fe y en la Gloria del Padre para poder abrir nuestros corazones hacia estas personas de bien. 

Si nos mantenemos pensando en nuestro bienestar personal e individual jamás lograremos abrir nuestros corazones hacia la gracias del Señor. Debemos poder equilibrarnos intermanete para sanar esas heridas del pasado que no nos permiten profundizar nuestro vínculo celestial.


“¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.” Isaías 40:28

Si llegamos hasta aquí y queremos sentirnos en paz y de un modo equilibrado con nuestro conocimiento espiritual, debemos entonces comenzar a vivir de un modo abierto y sincero junto al Señor.

Las bendiciones de paz y amor fluyen en nuestros pensamientos y decisiones cotidianas si logramos incorporar rutinariamente la Biblia, la oración y la Gloria del Padre Celestial.

De ser así, intentaremos mantenernos cada vez más cerca del plan divino, nutriendo de esperanza y amor nuestro ser interior, acercándonos a las personas necesitadas y construyendo con amor un vínculo solidario.

Dios anhela que cada hijo e hija siga su ejemplo de vida eterna, recibiendo la paz necesaria de su reino para seguir adelante, desarrollándonos gracias a su ejemplo.




Versículo diario:


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