Hay esperanza: 4 motivos por los que afirmamos que todavía hay lugar para Cristo en los tiempos que corren

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11

Fe en la humanidad. Si bien es cierto que nos encontramos atravesando un período en el que todo está regido por el consumo y la imagen, aún así hay gran parte de la humanidad que sigue fiel a los mandatos de Cristo, y son justamente ellos los que nos brindan la fuerza para continuar con la lucha de nuestro Padre. Es la Fe en la humanidad lo que nos mantiene en pie.

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“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!” Salmos 42:11

El futuro en los niños. Muchas veces cometemos el grave error de no prestar atención a lo que los niños tienen para decir. Tan sólo debemos recordar cómo Dios dijo: “Dejad que los niños vengan a mí.” Esto no sólo da un lugar a la voz de los más pequeños, sino que también nos exhorta a escuchar lo que tienen para decir, recordemos que en sus manos está el futuro tanto nuestro como del mensaje de Cristo.

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“Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.” Isaías 40:31

El mensaje divino. Porque en definitiva lo que buscamos es que el mensaje de amor eterno que Dios propone, traspase barreras generacionales y perdure como lo hace desde Su nacimiento. Es Su deseo que el mismo se extienda a todos los confines del mundo y finalmente traiga la paz a los hombres.

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“Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en Él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.” Romanos 15:13

La Santa promesa. Por último pero sin ningún orden de prioridad, recordemos la promesa que Dios nos hace y que mantiene a lo largo de nuestra existencia: La de una vida eterna en el paraíso junto a Él y a nuestros seres queridos, en un entorno donde las preocupaciones se desvanecen en el aire y no hay lugar para que florezcan los sentimientos negativos. Allí todo es amor y también paz, armonía en su estado más puro.




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