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Salvando ese Lugar Interior

Aprendiendo a sentir la esperanza y la Fe desde un lugar más concreto y real. Descubre en el siguiente artículo los fundamentos necesarios para seguir adelante en la senda de luz.

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“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Siempre buscamos una conexión más profunda con Dios y con nuestro espíritu interior.

Una forma en la que podemos encontrar esa conexión es a través del uso de metáforas y analogías en nuestra fe y en nuestra relación con Dios. Una de estas metáforas es la de la vela.

La vela es un símbolo de luz y esperanza. Al encender una vela, depositamos nuestra fe en que en su luz encontraremos consuelo y sanación para nuestros problemas. Pero, al igual que la vela, nuestra vida es temporal. La vela se consumirá y se extinguirá, y debemos preguntarnos si hemos aprovechado su luz para reconectarnos con Dios y con nosotros mismos.

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"El Señor mira desde los cielos; Él ve a todos los hijos de los hombres. Desde el lugar de su morada Él observa a todos los habitantes de la tierra; Él, que modela el corazón de cada uno de ellos; Él, que todas las obras de ellos entiende" - Salmo 33:13-15

Otra metáfora importante es la de la puerta. Una puerta puede representar una oportunidad de cambio o de ingresar a un nuevo lugar, ya sea físico o espiritual. Pero también es importante considerar lo que hacemos una vez que ingresamos a ese lugar. ¿Nos quedamos allí o volvemos atrás?

La fe no debe ser vista como una obligación o un mérito, sino como una oportunidad para acercarnos a Dios y enriquecer nuestras vidas. No se trata de contar cuántas horas pasamos en la iglesia o orando, sino de permanecer en el camino del Señor y experimentar su grandeza y gloria.

Ingresar en el reino de Dios es elevarnos a niveles infinitos en nuestra fe, crecimiento interior y confianza en la acción y el sacrificio de Jesús. Su presencia nos brinda calma para enfrentar los desafíos cotidianos y nos ilumina en nuestros corazones.

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“Nuestro corazón se alegra en el Señor; confiamos plenamente en su santo nombre.” Salmo 33:21

Agradecer y comprender a los demás es reconocer la obra de Dios y nos permite ingresar con gratitud a las puertas del Cielo.

Estos recordatorios cotidiana sobre la Fe es un camino continuo hacia Dios, en el que debemos aprovechar cada oportunidad para conectarnos con él y con nosotros mismos, y que debemos ser conscientes de nuestra acciones una vez que ingresamos a ese camino.

La importancia de ser verdaderos a nosotros mismos y a los demás, incluso en momentos difíciles. A menudo, nos sentimos presionados para ocultar nuestros sentimientos negativos y mostrar una fachada positiva al mundo, pero esto puede ser perjudicial para nuestra salud emocional y espiritual.


"Vamos, pues, confiadamente acerquémonos al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." Hebreos 4:16

En lugar de reprimir nuestros sentimientos, debemos aprender a aceptarlos y entender que son transitorios. Dios entiende las dificultades que atravesamos y tiene un plan para cada una de ellas. A través de la confianza en el Espíritu Santo, podemos encontrar consuelo y sanación en nuestros momentos de tristeza y angustia.

La oración también es una herramienta poderosa para lidiar con nuestros sentimientos negativos. Al entregar nuestras preocupaciones y cargas a Dios, podemos recibir la luz y la paz del Espíritu Santo en nuestros corazones. Además, al confiar en Dios, podemos superar nuestros temores y melancolías y enfrentar los problemas con una perspectiva diferente.




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