Publicado hace 3 días
La vida, en su sabiduría infinita, funciona como un espejo, reflejando nuestras acciones y actitudes hacia los demás. Cuando actuamos con bondad y respeto, estas virtudes se reflejan en nuestras experiencias y relaciones. Sin embargo, es importante recordar que no debemos permitir que nuestra amabilidad se convierta en una invitación para que otros nos pisoteen. Como dice Proverbios 22:24-25: "No te hagas amigo de un hombre iracundo, ni andes con un hombre furioso, para que no aprendas sus caminos y tomes un lazo para tu alma."
La clave está en mantener un equilibrio entre ser amable y establecer límites saludables. Debemos ser conscientes de cómo nuestras acciones y elecciones afectan nuestra vida y las relaciones que cultivamos. Ser amable no significa ser débil, sino tener la fortaleza para proteger nuestra paz interior y nuestro bienestar emocional.
Ser amable con discernimiento implica saber cuándo es necesario proteger nuestra energía y establecer límites con aquellos que no valoran nuestra bondad. Es importante recordar que cuidar de nosotras mismas no es egoísta, sino necesario para mantener nuestra paz interior y bienestar emocional.
Ser amable no significa ser débil o permitir que otros se aprovechen de nuestra bondad. Debemos ser amables con quienes lo merecen y aprender a establecer límites saludables. Muchas veces, tratamos con empatía a personas que no valoran nuestra bondad, y esto puede llevar a la frustración y al agotamiento emocional. Como nos recuerda Mateo 7:6: "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."

No debemos arrepentirnos de ser amables, pero también debemos tener consideración por nosotras mismas. Nuestra bondad y empatía no deben ser a expensas de nuestro bienestar emocional y físico. Como dice 1 Corintios 6:19-20: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
Tampoco debemos permitir que otros pisoteen nuestra bondad y nos despedacen emocionalmente. Es importante establecer límites y recordar que también merecemos respeto y consideración. Ser amable no implica ser débil, sino saber cuándo y cómo proteger nuestra propia integridad.
No debemos temer ser amables, incluso cuando otros no lo aprecian. Dios ve todas nuestras acciones y recompensa nuestra bondad. Como dice Lucas 6:35: "Amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos." Dios devuelve con creces la bondad que mostramos a los demás, incluso cuando no es reconocida o apreciada.
Dios nos llama a ser bondadosos y amables, incluso con aquellos que nos tratan mal. Nuestra recompensa no viene de la aprobación de los demás, sino de la satisfacción de hacer lo correcto a los ojos de Dios. "Sigamos siendo luz en un mundo lleno de oscuridad, mostrando amor y bondad a todos los que nos rodean. Nuestra recompensa no vendrá de la aprobación de los demás, sino de la satisfacción de hacer lo correcto a los ojos de Dios. Confiamos en que Él nos recompensará abundantemente por nuestra bondad y generosidad."
La vida es un espejo que refleja nuestras acciones y actitudes. Debemos ser amables con quienes lo merecen, pero también debemos aprender a establecer límites y proteger nuestro bienestar. No debemos arrepentirnos de ser amables, pero también debemos tener consideración por nosotros mismos. Y aunque a veces puede parecer que nuestra bondad no es apreciada, podemos estar seguros de que Dios ve nuestras acciones y recompensa nuestra bondad. Como dice Gálatas 6:9: "No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos."
Sigamos adelante con bondad y compasión, sabiendo que cada acto de amor y generosidad no pasa desapercibido. Nuestro esfuerzo será recompensado en el momento adecuado, y nuestra luz brillará incluso en las situaciones más oscuras. Mantengamos la fe y la esperanza en todo momento, confiando en que nuestro camino está guiado por la bondad divina.
© 2026 SagradaPalabra.com