Solidaridad: El Potencial de Asistir hasta Sanar

Solidaridad: El Potencial de Asistir hasta Sanar

Publicado hace 3 semanas

¿Has llegado a sentirte agotado de asistir a alguien? Explora el ilimitado potencial de la solidaridad en este artículo.

“Den, y se les dará; una medida buena, compacta, agitada y desbordante se verterá en su regazo; porque con la misma medida con que midan, se les medirá a ustedes.” Lucas 6:38

La alegría no reside en los bienes materiales, sino en el acto de dar. Intenta recordar la cara de la última persona a la que asististe. Si lo has conseguido, enhorabuena.

Si no lo has conseguido, quizás ha pasado demasiado tiempo desde la última vez y es momento de que lo hagas de nuevo. Solo de esa forma verás el verdadero rostro de Jesús reflejado en la alegría de aquel a quien hayas asistido.

Recordemos que la palabra de Dios es un pilar esencial para mantenernos firmes en la vida. Nos proporciona fortaleza y nos orienta en los momentos de incertidumbre y duda.

“Al que te pida, dale; y al que quiera tomar prestado de ti, no se lo niegues.” Mateo 5:42

En la agitada vida cotidiana, a veces parece que no encontramos el tiempo necesario para dedicarlo a asistir a las personas y ser solidarios junto a Dios. Sin embargo, la lectura de su palabra es de gran ayuda para nuestra vida espiritual y emocional.

Contribuirás a que si en el futuro necesitas asistencia, alguien te la brindará. De esta forma verás cómo tus acciones contribuyen a que el mundo sea un lugar mejor.

Es importante recordar que seguir el camino de la solidaridad y la asistencia al prójimo es seguir el ejemplo del Señor. Él es el principio y el fin, el eterno modelo a seguir en toda situación o circunstancia.

No podemos fallar en nada si intentamos imitar a Dios; Él es la prueba irrefutable de que estamos en el camino correcto.

“Quien es generoso con el pobre, hace un préstamo al Señor, y este le devolverá su buena acción.” Proverbios 19:17

Recuerda cómo el Señor respaldaba todas sus palabras con los más altruistas actos de amor y solidaridad. Esto es algo que tú también debes hacer para imitarle. Ve y enfrenta al mundo imitando al Señor. De esta manera, estarás en el camino correcto y podrás encontrar la alegría que buscas.

Recordemos que ser solidarios y dedicar tiempo a la palabra divina son dos prácticas esenciales para nuestra vida espiritual y emocional como hijos e hijas del Padre Celestial.

Fueron de las primeras enseñanzas que recibimos desde pequeños. Ser solidarios con el prójimo y con quien más lo necesite en nuestro entorno cercano.

“Si repartes tu pan con el hambriento, y sacias al alma afligida, en las tinieblas brillará tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.” Isaías 58:10

Al ser solidario, son muchos los beneficios que podrás contar. Asistir al prójimo hace crecer tu amor por los demás y genera empatía, una virtud absolutamente necesaria que disminuirá tu arrogancia y egoísmo: aspectos de los que querrás librarte si realmente buscas ser solidario.

Cultivar el terreno para que el asistido pueda asistir a otros es fundamental.

No se trata de nada nuevo, solo que la efectividad en este caso se encuentra en los actos, más que en las palabras. Si pudiéramos poner palabras a nuestros actos solidarios, ellos dirían: ¿ves qué fácil que es asistir a otros?

Sinceramente recomiendo que tú también lo hagas, pues trae beneficios sorprendentes. ¿Quieres probarlo tú también?

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