“Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán.”

Marcos 11:24

Atravesando el desaliento


Existen experiencias que nos frustran y nos mantienen ofendidos, y que fácilmente pueden poner a prueba a nuestra fe. Nos enojamos con Nuestro Señor por hacernos transitar por situaciones que creemos injustas. En esos momentos se requiere de mucha fortaleza y coraje para alejar a los pensamientos negativos, porque en nuestros corazones sabemos que sólo es una experiencia para aprender que dispone Nuestro Padre Celestial en nuestro camino. Tener obediencia para comprender que Dios siempre nos consolará y alentará a ser mejores personas. Que se trata de una transición momentánea, de oscuridad hacia una mayor claridad.

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Nuestro Padre cumplirá la promesa de ser nuestra compañía y nuestra guía ante cualquier circunstancia. Aunque no podrá asegurar la tranquilidad permanente y un sendero sin sobresaltos, su presencia será imprescindible para poder sobrellevar toda tempestad. El Señor nos pone a prueba, y luego nos muestra su gracia divina, poniendo en nuestra historia momentos desafiantes para que podamos dar lo mejor de nosotros mismos. Saldremos fortalecidos de los retos, habremos ganado experiencia, seremos más maduros y sabios para enfrentar las próximas situaciones. Las dificultades no son más que momentos en los que tendremos que aferrarnos mucho más a nuestra fe, no permanecer ofuscados ni alejarnos de Dios.