El Valor de Todas las Mujeres

Todas las mujeres que nos rodearon y nos rodean, forman parte de la celebración en este día. Desde nuestras madres, nuestras abuelas, hermanas, compañeras y amigas, todas ellas tienen mucho en común. Es en el Espíritu Santo que recibimos la guía en el camino de la Fe, debiendo comprender lo valiosas que son para nuestro Padre Celestial en su misión divina.

Publicidad

Si pensamos en la conmemoración de este día en donde su celebración se conformó bajo un hecho histórico bastante trágico, mayormente encontraremos referentes y notas sobre los reclamos por los que en la actualidad las mujeres del mundo aún pelean. Vociferando y recordando todos aquellos derechos conseguidos (y los que faltan por conseguir). Se busca consensuar entonces un grito por el respeto a la vida y la lucha por la igualdad y es aquí donde tenemos también que recordar que gracias a Dios por el amor que nos dio y por la condición de igualdad al momento de la creación.


Resignificar el valor que tenemos como mujeres ante los ojos de Dios, ante su amor y concepción en el momento de la creación a su imagen y semejanza, al igual que al hombre, no hizo distinción y no la hace hoy día. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense;llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” Genesis 1:27-28

Publicidad

Aquí es donde comprendemos el rol como madres, hijas, hermanas y esposas, ya que trasciende los intereses individuales, para dar todo el amor y el afecto necesario para quienes las rodeen. Así como lo hizo nuestro Salvador en la Cruz, con una misión superior. No existen roles determinados, las enseñanzas de la Biblia nos muestran la valentía de muchas historias que personificaron algunas mujeres y que fueron ejemplificadoras como María.


Debemos celebrar que nuestro Señor define a cada mujer otorgándoles un valor enorme, un corazón único siempre con la palabra justa. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. Filipenses 2:3-4

Publicidad

Sin importar donde vivamos, ni de dónde provenimos, como mujeres debemos reconciliarnos y conformar esa unidad espiritual y de amor que emana desde el corazón del Salvador.

Las diferencias siempre separarán las aguas y conformarán muros, pero debemos comprender realmente que la lucha se debe focalizar en la búsqueda de la verdad, en la realización hacia una vida repleta de Fe y de luz que alumbre nuestro camino con el del Padre Celestial. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28

Dios como protector y guía en nuestras vidas. La oración como herramienta de diálogo con el Señor.


El amor y la entrega para con el prójimo como nuestros estandartes serán las referencias para lograr un verdadero festejo y una celebración digna de este día que nos hará sentir únicas.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotras, ¿quién contra nosotras? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todas nosotras, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Romanos 8:31,32




Artículos anteriores

Mirando Hacia el Futuro

Aprendiendo de los Errores

Abre tus Ojos: Ponte de Pie