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La Solidaridad que Retorna en Forma de Amor

Comprende cómo tomar decisiones más comprometidas con el destino eterno. Descubre en el siguiente artículo los versículos necesarios para seguir adelante.

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"Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca." Mateo 7:24

En la vida cotidiana, recibimos visitas en nuestro hogar y nos esmeramos en atenderlas, preparando comida y buscando temas de conversación para que se sientan cómodas y bienvenidas. Pero, ¿qué tal si hacemos lo mismo con nuestro Señor? ¿Abrimos nuestro corazón al Espíritu Santo?

A menudo, mantenemos una relación distante con la fe, actuando con frialdad e indiferencia hacia nuestro Padre Celestial. Nos escudamos en el temor de no estar a la altura de las expectativas divinas, lo que nos impide acercarnos a Él. Sin embargo, al hacerlo, alejamos al Señor y perdemos una parte esencial de nuestra vida espiritual.

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"¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría." Santiago 3:13

Es hora de dejar de lado los miedos y las dudas para establecer una conexión genuina con el Espíritu Santo. Todos tenemos algo que ofrecer y deseamos recibir la gracia divina. Debemos confiar en la presencia constante de Dios, nuestro invitado de honor en la vida.

En esta relación con el Señor, se producen los intercambios más profundos y significativos de nuestra fe. Si no sentimos esta conexión en nuestro interior, nuestra vida espiritual no prosperará. Así como el sol alimenta a las plantas, la confianza en Dios es esencial para nuestro crecimiento espiritual.

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"A ti, Dios de mis padres, te alabo y te doy gracias. Me has dado sabiduría y poder, me has dado a conocer lo que te pedimos, ¡me has dado a conocer el sueño del rey!" Daniel 2:23

Para mantener este intercambio equilibrado, debemos estar dispuestos a confiar plenamente en el Espíritu Santo. Confianza no significa rendición, sino acción en sintonía con la voluntad divina. Debemos obrar con las bendiciones que recibimos y compartir nuestro amor y compasión con los demás.

Cuando confiamos en el Espíritu Santo, todo a nuestro alrededor florece. Dios nos acompaña en cada paso, bendiciéndonos y guiándonos en cada decisión que tomamos. Disfrutemos de los buenos momentos en familia, recordando que nuestro Padre Celestial está siempre presente.


"¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable." Isaías 40:28

Para abrir nuestro corazón al Espíritu Santo, debemos conectarnos con nosotros mismos y con Dios en nuestro propio espacio espiritual. Aprovechemos esta conexión para llevar el mensaje de amor y esperanza a quienes nos rodean, recordándoles que nunca están solos, pues nuestro Padre Celestial siempre está con ellos.

Al abrirnos al Espíritu Santo, disfrutamos de una relación más profunda con Dios y nos acercamos a la senda de la vida eterna junto a Jesús. Confiamos en Sus bendiciones y obramos con amor y compasión en nuestra vida diaria, llevando luz y esperanza a nuestro mundo. Que esta conexión con el Espíritu Santo nos guíe siempre hacia la plenitud espiritual y la comunión con nuestro Creador.




Versículo diario:


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