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“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.”

Isaías 43:2

Sentirse inspirado


Es común que cuando estemos atravesados por alguna situación que nos provoque tristeza, comencemos a sentirnos desesperanzados y algo desganados. Eso puede afectar nuestro humor, podemos estar incluso hasta más combativos o fastidiosos, así nuestros hermanos serán blanco fácil para descargar nuestra frustración. No tendremos la voluntad de hacer algo por nosotros mismos, menos ayudar a los demás o ser solidarios con quienes nos rodean. Todo se centrará en nosotros, y en cuanta pereza experimentemos. Cuando estemos en ese estado de vagancia y dejadez, nada nos provocará tener la voluntad de levantarnos de la cama.

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Para poder enfrentarnos a eso, al despertar, debemos contemplar a cada día como una nueva forma de aventurarnos a lo desconocido, como una nueva manera de aprender algo distinto. También, como una vía para conocer a un nuevo hermano o de tener una nueva amistad. Sentirnos inspirados a avanzar y a evolucionar, a caminar el sendero acompañados por Dios, con su enseñanza divina. Conversar con Nuestro Padre sobre nuestras ganas o nuestros objetivos a futuro, nos dará herramientas para afrontar aquello que nos deparará el mañana. Sorprendernos por cada plan que surge, por cada paso que logramos dar en la dirección correcta, eso nos dará fuerzas para seguir adelante.