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“No te afanes por enriquecerte, deja de pensar en eso. Tus ojos vuelan hacia la riqueza, y ya no hay nada, porque ella se pone alas y vuela hacia el cielo como un águila.”

Proverbios 23:4-5

Buscando la Paz Interior en nuestros Corazones


Las riquezas materiales nunca aportan sentido a nuestra existencia, a nuestra vida. Sólo nos distraen en el verdadero sentido, nos apartan de nuestro camino. La codicia y la usura son faltas graves por varios motivos.

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En primer lugar, ponemos a los bienes y posesiones sobre todo lo que existe, en un lugar excesivamente valorado, y deseamos sólo aumentar nuestra riqueza, como si esta fuera a aumentar nuestro valor como personas. Es decir que se endiosa la riqueza, el dinero, el lujo y las posesiones materiales. Sin quererlo, creamos falsos ídolos.


En segundo lugar, las posesiones materiales son tan efímeras como la vida misma. Un día las tenemos, y al día siguiente ya las hemos perdido. Estamos muy atentos a la riqueza y el dinero y en realidad vuela de nuestras manos tan rápido e inevitablemente como llego a ellas. Dios nos lo dice: es una águila que vuela al cielo y nos deja sin nada. Allí nos daremos cuenta que el verdadero valor esta en nuestro interior, en nuestra Fe, nuestra bondad, nuestra generosidad.


Toda virtud que desarrollemos se queda para siempre con nosotros y constituye nuestro verdadero tesoro. Pongamos la mirada en nuestra vida interior, en nuestro amor al Padre, y a nuestros hermanos. Estará siempre con nosotros.