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“Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.”

Colosenses 3:16

Seguir esforzándonos


Bajar los brazos para algunos no es una opción, siguen intentándolo con todas las fuerzas apun vencidos. Cuando sentimos el amor de Dios en nuestros espíritus nos creemos invencibles, tenemos un ímpetu arrollador y nada ni nadie puede detenernos. Incluso en las tempestades o cuando el panorama se torna complejo, sacamos lo mejor de esa experiencia y volvemos a aventurarnos. ¿De eso se trata la vida no?. De caer y volver a levantarnos ayudados por Nuestro Señor, porque sólo en Él encontraremos la voluntad para intentar nuevamente algo que no ha funcionado la primera vez. Aún así debamos abandonar ese camino y probar uno distinto, Nuestro Padre Celestial siempre estará guiando nuestras decisiones para darnos consuelo si algo no sale como lo planeamos.

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Mantenernos en el amor de Nuestro Señor será la clave para que nuestras dudas no nos jueguen una mala pasada. Cuando se entrometen los miedos y la falta de motivación estaremos entrando en un terreno peligroso. Puede que eso nos haga tener pensamientos negativos sobre lo que estamos haciendo y que nos inviten a desistir. El Señor nos ayudará a disipar las dudas y nos empujará a conseguir lo que nos hemos propuesto si realmente lo invocamos y confiamos en su sabiduría.