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“ Los que escuchaban dijeron: «Pero entonces, ¿quién podrá salvarse?. Jesús respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios» "

Lucas 18:26-27

El Milagro cerca de Nuestras Manos


Muchas cosas escapan a nuestro entendimiento. Hombres somos, mortales y con los límites de nuestra propia naturaleza. Caemos en el error y perdemos la esperanza. Nos distraemos del camino correcto, perdemos la senda, caemos en las tinieblas. Nos distraen falsos dioses y adoramos banalidades. Pero siempre está nuestro Padre para acompañarnos a retomar la buena senda. Sin reproches, con Amor y Fe.

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No podemos salvarnos solos. Todo lo que avancemos será en compañía de Dios y nuestros hermanos en Cristo. Aun en la noche más oscura cuando creamos que todo está perdido, Dios viene en nuestro rescate, es su Amor infinito el que nos toma en sus brazos y nos acompaña por un trecho del camino hasta reponernos y poder continuar por nuestros propios medios. Lo que parece imposible no lo es para el Señor, que nunca nos abandona. Poco podemos hacer solos en este mundo. Las tareas que enfrentamos parecen gigantescas e imposibles por su grado de dificultad. Nos desanimamos.


Deseamos dejar todo, no luchar más, y resignarnos. Para esos momentos está la oración a Dios que todo lo puede. La oración a Dios es refugio y calma. Es consuelo y perdón. Es la fuerza de Dios en nosotros. ¿Quién podrá salvarse? le preguntaron a Cristo. Y Él respondió: Lo que es imposible para los hombre es posible para Dios. Allí está el Camino.