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“No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.”

Santiago 1:22

Tiempo de reflexionar


Solemos pasar de una acción a la otra casi automáticamente, sin cuestionarnos muchas veces qué es lo que estamos haciendo. Qué estamos eligiendo para nuestros caminos y los de los que nos rodean o dependen de nuestro cuidado, puede verse afectado por un vago transitar si no pensamos lo que nos pasa. El ritmo de vida que nos imponemos a cumplir puede ser falto de coherencia o de un correcto accionar si no nos disponemos a reflexionar verdaderamente sobre lo que vamos creando en nuestro día a día.

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Poder mostrarnos fielmente a Dios y conversar con Él sobre cuáles son los pasos más adecuados a seguir, nos llevará a ser más sinceros con nuestras decisiones. Si por el contrario continuamos sumergidos en una vorágine que nos hace operar como máquinas no destinaremos el tiempo necesario para evaluar en realidad qué es lo que hacemos bien o mal. El cansancio puede ser un obstáculo frente a eso y cuanto más agotados estemos, menos nos gustará la idea de pensar sobre lo que nos sucede. Tomar pausas activas antes de realizar alguna acción será muy importante, más lo será recordar que Dios siempre estará allí mirando lo que hacemos. No debemos cumplir sólo con horarios, también nuestras obligaciones son como hijos de Dios Padre y tenemos que asumirlas y respetarlas.