Modos de reconocer los caminos que nos abre el Señor en este mes de Diciembre

¿Cómo reconocemos la Guía del Altísimo?, ¿De qué manera distinguimos Su Voz instándonos a hacer lo correcto?

Dios nos creó con un propósito que debemos cumplir para honrar Su Gloria. Él tiene un destino específico y único para cada uno de nosotros. 

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“Pero tú has seguido mi enseñanza, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia”. 2 Timoteo 3:10

¿Qué objetivos tiene Dios para nosotros?

Sin dudas, Guiarnos por intermedio de la Fe en Su Perfecta Obra y, para tal propósito nos ha Bendecido con Su Palabra de Amor. Somos exhortados a conocerla, vivirla y creerla para alcanzar en ella nuestra superación en la Gloria del Señor. La Palabra de nuestro Padre Celestial es lo más relevante para nosotros. Allí aprendemos acerca del Bien y el mal y de cómo ser justos a la hora de vivir.

Su Palabra es tan poderosa que endereza todos los caminos y nos enseña que nuestras vidas deben destacarse por la plenitud y el gozo y no por la tristeza y el abatimiento. Las Sagradas Escrituras hablan de nosotros, de lo que nos acontece, de las situaciones difíciles que deberemos afrontar y de cómo superarlas para alcanzar nuestras metas. Es preciso hacernos un lugar cada día para estudiar, conocer y reflexionar acerca de La Palabra de Dios. Por Su intermedio, seremos corregidos, resguardados y Guiados por los caminos del Bien.

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 “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre”. Salmos 16:11

Es muy importante comprender que contamos con la Bendición más maravillosa en nuestras existencias: La Presencia de Dios. Disfrutar de la presencia del Señor es una experiencia única e inigualable. No importa la circunstancia que podamos estar atravesando, cuando estamos disfrutando de nuestra relación con El Altísimo, todo cambia a nuestro alrededor porque es en Él que podemos ver con claridad qué camino tomar y qué sentido tienen nuestras vidas. Para sentir la dicha de estar caminando la Gloria del Señor, deberemos comunicarnos con Él de forma constante y fluida. El Poder de la Oración nos da esa posibilidad única de recibir Sabiduría, Paz y Fortaleza a la vez que alejamos de nuestro Espíritu el orgullo, la tristeza y la angustia.

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He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” Isaías 43:19

Los caminos que abre El Señor para nosotros son caminos de Transformación. No tengamos temor de emprenderlos, no nos avergoncemos de seguir lo que Dios nos propone cada día. Él nos ha dotado de preciosos y variados Dones, que deberemos desarrollar para atravesar todos los desafíos.

Por eso es tan necesario anteponer las Bendiciones que El Eterno ha derramado sobre nuestras vidas a las exigencias permanentes de un mundo convulsionado e injusto. Cuando sintamos que hemos perdido el rumbo y se instale en nuestro interior el desconcierto, formándonos la falsa impresión de que ya no tenemos fuerzas para afrontar las batallas que deberemos librar; busquemos a Dios y dediquémosle el tiempo que merece Su Presencia.


“Andad en todo el camino que el Señor vuestro Dios os ha mandado, a fin de que viváis y os vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a poseer”. Deuteronomio 5:33

Forjemos el camino el camino que El Señor nos ha designado con valentía e inspiración. Es cierto que en ocasiones, producto de los golpes duros de la vida, perderemos la brújula y no sabremos qué dirección tomar. Tengamos presente que Dios está junto a nosotros, sosteniéndonos ante todas las cargas y fortaleciendo nuestro Espíritu, instándonos a seguir.

¡Qué enorme dicha es reconocernos como hijos del Señor!

Existirán momentos en los cuales probablemente nos sintamos desorientados, sin saber qué rumbo seguir. También, y producto de nuestras fallas, tendremos la sensación de no ser merecedores de la Gracia de nuestro Padre Celestial.  Tengamos presente que los propósitos que Dios diseño a nuestra medida son más grandes que nuestras debilidades.

Todos hemos cometido errores a lo largo de la vida y, aun así, El Señor no ha dejado de Guiarnos ni por un instante. Busquemos los momentos para tener un momento a solas con Él. Abramos nuestros corazones a Su Perfecta Palabra y sigamos Su Luz.




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