Recordemos: No Estaremos Nunca en Soledad

Existen hermanos y hermanas que están transitando esta prueba sin poder entrar en contacto directo con sus familiares y amistades. Recordemos cómo acudir en ayuda para no sentir la exclusión de la soledad.

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“Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados”. Salmos 25: 16-18

¿Tienes una sensación de vacío?, ¿Te sientes alejado o excluido? Cuando percibimos la realidad con esta vara, significa que estamos teniendo la percepción de estar transitando el camino en completa soledad.

En tiempo de plagas es muy común caer en este tipo de aflicciones que no hacen más que ensombrecer nuestro ánimo, cerrando un círculo emocional que comienza y termina en nosotros.

Por eso debemos alejar, de inmediato, ese pensamiento, ya que, además de ser engañoso, nos pone a merced de situaciones negativas tales como la depresión, la tristeza y la desesperanza. Tengamos presente que nuestro Señor es Dios de relación y comunidad y por esa misma razón Él nos diseñó con la misma naturaleza.

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“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento”. Salmos 23:4

Uno de los segmentos de la población más afectados por el confinamiento son nuestros adultos mayores. A su extrema vulnerabilidad a la pandemia, se le suma otra problemática de igual dimensión: la falta de contacto cercano con familiares y amistades.

Los abuelos extrañan a sus nietos, hijos y vecinos. Echan de menos congregarse en su iglesia y los angustia no poder realizar actos tan simples como salir a dar una caminata o hacer las compras. Esta realidad que se les impone hace que se sientan solos y desamparados. Sentirse así, de vez en cuando, es absolutamente normal, pero la prolongación consecutiva del aislamiento les produce cansancio y tristeza, afectando su vida diaria.

Por eso es importante recordar las palabras del Papa Francisco el 15 de octubre de 2016 en el marco de su encuentro con la Asociación Nacional de Trabajadores Ancianos cuando declaró: “las personas ancianas son parte esencial de la comunidad cristiana y de la sociedad y representan las raíces y la memoria de un pueblo”.

Llamemos a nuestros adultos mayores, ya sean familiares o vecinos. Escuchemos que tienen para decirnos desde el Don de la Humildad y la Paciencia. Oremos con ellos por los medios que tengamos al alcance y hagámosle saber que siempre estamos a su lado.

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“¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, Él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará”. Deuteronomio 31:6

Existen señales que indican que estamos sintiéndonos solos. Experimentamos un gran cansancio pero no podemos conciliar el sueño, tenemos repentinos deseos de llorar y ser abrazados.

La instancia de la cuarentena es una buena oportunidad para tomar consciencia que somos llamados por Él para conectar a las personas con Su Palabra y Su Gloria. Dios nos otorga las herramientas necesarias para ser creativos en momentos adversos. Utilicemos la Sabiduría que nos otorgan las Sagradas Escrituras para cumplir con el propósito de Cristo en la tierra. Vivir comprometidos con nuestro llamado nos ayudará a superar la sensación de soledad.


 “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él”. 1 Juan 3:1

En tiempos en donde nos sentimos solos, recordemos que somos hijos de Dios, que avanzamos siempre junto a Él por el camino Salvo, que somos Bendecidos por Su Misericordia y que Su presencia es permanente en nuestros corazones.

¿Aun te sientes solo? En El Señor todo es posible. El jamás nos abandonará.




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