Versículos que Transmiten Paz y Alejan la Ansiedad

Uno de los sentimientos más angustiantes que podemos experimentar es la ansiedad. Los estados de congoja permanente son, en realidad, muy nocivos para nuestra salud física y espiritual.  

¿Cómo lidiar con las preocupaciones y estrés en nuestras vidas?

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“Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”. Josué 1:9

En el arduo camino de lograr nuestras metas personales, nos encontramos con situaciones o trabas que pueden llegar a paralizarnos, dejándonos confundidos, sin saber qué rumbo tomar ni cuáles son las decisiones más acertadas que debemos adoptar.

Este conglomerado emocional produce estados de angustia y preocupación que pueden llevar a desviarnos de los objetivos que nos hemos trazado porque sentimos que no podemos afrontar esa carga, logrando que rápidamente abandonemos, dando por perdida la partida.

Debemos comprender que nunca es tarde para resurgir en Cristo, que Él siempre estuvo a nuestro lado, sosteniéndonos desde Su Perfecta Palabra, dándonos el aliento necesario para que podamos vivir sin temores y con valentía.

El Señor nos insta a superar las dificultades de su mano para cumplir los propósitos que Él ha diseñado para nuestras existencias.

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“Tú, Señor, nos harás vivir en paz, porque tú nos has ayudado a realizar todas nuestras obras.” Isaías 41:10 

Para disipar la angustia que nos saca la Paz de Espíritu, podríamos empezar por preguntarnos: ¿Qué cosas podemos identificar como causales de nuestra pérdida de armonía?

¿Qué estados o sensaciones nos producen los problemas que hemos podido detectar?

Pero también debemos reconocer que existen los problemas cotidianos que, si bien agotadores, son de fácil resolución. Intentemos resolver estos contratiempos con alegría y paciencia ya que son la vida misma. La Paz no significa una existencia exenta de complicaciones. Todos los días enfrentamos diversas situaciones y muchas veces los resultados no son los que esperábamos.

Cuando la ansiedad se torna abrumadora y no permite que desarrollemos nuestras actividades con normalidad, es el momento de comprender que la fortaleza y la capacidad de soportar las aflicciones provienen de Él.

Paz es tener la convicción y seguridad de que hemos entregado el control de nuestras vidas al Señor. Al depositar nuestra Fe en Él, obtenemos la Paz en medio de los conflictos de la vida.

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“Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.” Salmos 34:4

Tengamos presente que la voluntad del Señor es siempre Perfecta y, por tal motivo, debemos cambiar nuestra ansiedad por el Compromiso y la Fe en nuestro Padre Celestial. 

Cuando tomamos real dimensión de lo que significa ser hijos de Dios, podemos mantenernos equilibrados y no entrar en la desesperación.

No nos sintamos avergonzados de entregarle nuestras cargas más pesadas y nuestras ansiedades más profundas.

El Altísimo nos ha enseñado que podemos descansar en que Él hará lo que considere mejor para nuestras vidas.

“El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.” Salmos 34:18

Con seguridad serán muchas las veces que deberemos atravesar momentos dolorosos, difíciles, en donde tendremos la sensación de que no hay salida posible.

La Palabra de Dios Padre nos exhorta a comprender que, aun en medio de las pruebas más exigentes, Él guardará en completa Paz a todo aquel que Confíe en Su Eterna Gracia.

Tomando consciencia de que tenemos el Poder más sólido del universo de nuestro lado: el Amor de nuestro Padre Todopoderoso que nos sostiene y guía por el camino de la Salvación.