6 consejos para ayudar al prójimo cuando más lo necesita.

¿Toda ayuda es buena? ¿De qué manera debo hacerlo? Sigue estos pasos para convertirte en el buen samaritano. Saber escuchar.Debemos tomar este aspecto como el más importante de todos. 

Saber escuchar

“Mejor ayuden siempre al pobre, y háganlo con alegría. Si lo hacen, les irá bien y Dios los bendecirá en todo lo que hagan. En este mundo siempre habrá gente pobre. Por eso les ordeno que sean generosos con la gente pobre y necesitada del país.” Deuteronomio 15:10-11

Debemos tomar este aspecto como el más importante de todos. Muchas veces nos vemos tomados por nuestros propios problemas, a los que a menudos los dotamos de una importancia que no tienen.

Saber escuchar al prójimo es una gran manera de ayudar a quien lo necesita. Tan sólo debemos dejar de lado nuestro egoísmo, permanecer meditando para poder escuchar nuestro corazón guiado por el amor de Dios.

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Generar empatía

“Si tienes poder para hacer el bien, no te rehuses a hacérselo a quien lo necesite; no digas a tu prójimo: Vete, vuelve de nuevo, mañana te daré, cuando tengas contigo qué darle.” Proverbios 3:27-28

Es prácticamente imposible comenzar a pensar en tender una mano al prójimo sin antes generar empatía con quienes necesiten de nuestra ayuda.

Ponerse en el lugar del otro y tratar de sentir lo que mi hermano siente en ese momento es el motor que impulsa nuestro sentido del deber y nuestra vocación de ayudar. Practiquemos muy bien este aspecto para ser de utilidad al Señor.

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Ser buen consejero

“Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen fuera demonios. De gracia han recibido; den de gracia.” Mateo 10:8

Porque nuestra tarea no está terminada con saber escuchar ni con generar empatía con quienes necesitan de ayuda, sino que también debemos dar un consejo sabio digno del orgullo de Dios. Es por eso que debemos recordar que el mejor consejo que podemos brindar es recurrir a las enseñanzas de Cristo para hallar la respuesta.  

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Ser generoso.

“La multitud le preguntó: ¿Entonces qué debemos hacer? Juan les contestó: El que tenga dos mantos que le dé uno al que no tiene y el que tenga comida que la comparta.” Lucas 3:10-11

Tal vez el aspecto más difícil de lograr sea el de ser despojados.

Todos bien conocemos el esfuerzo que requiere adquirir aquellas cosas que contribuyen a nuestro bienestar, a la vez que todos sabemos muy bien que realmente lo merecemos, pero ser generosos con los demás se trata de renunciar a ciertos beneficios en pos de que nuestro prójimo cuente con la ayuda necesitada.


Ser abierto

“Solidarícense con las necesidades de los creyentes; practiquen la hospitalidad; bendigan a los que los persiguen y no maldigan jamás.” Romanos 12:13-14

El recibir ayuda cuando se la necesita, es una de las más emocionantes sensaciones, la lluvia en los tiempos de sequía, la respuesta a nuestras oraciones.

Pero también debemos considerar el llevar nuestra ayuda al próximo nivel y ser abiertos, invitar a aquellos que piden por ayuda a nuestra comunidad, enseñarles que allí todos son bienvenidos y que entre todos podrán ayudarle mejor. Recordemos cómo Dios nos invita a seguirle y a rodearse siempre de mucho amor.


Ser ejemplo

“Dios no es injusto para olvidarse de todo el trabajo que han hecho y recordará que ustedes le han demostrado su amor ayudando al pueblo de Dios y que continúan haciéndolo.” Hebreos 6:10

Pensemos tan sólo por un instante la manera en que los hijos repiten lo que nosotros hacemos en vez de lo que decimos: de esa manera influyen nuestras acciones en los demás.

Porque es la mejor manera de mantener viva la palabra de Dios, porque Él así lo quiso, porque más allá de las enseñanzas que la Santa Biblia nos deja, mucho más importantes fueron los ejemplos de amor incondicional que el Santo Padre nos ha dejado como legado invaluable.