La Práctica Perfecta: Ejercitando el Amor

Dicen que la práctica hace la perfección. Y aunque ya tenemos al mejor maestro, es nuestro deber permanecer cerca de Él. Meditemos mediante la oración para encontrar ese momento de amor que necesitamos hoy. 

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“Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.” Pedro 3:3-4

Entrega significa ceder la propiedad, renunciar el control de lo que consideramos nuestro: Nuestros bienes, nuestro tiempo, nuestros derechos. Cuando nos entregamos a Dios, estamos simplemente reconociendo que lo que poseemos realmente le pertenece a Él.

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“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10

Él es el proveedor de todas las cosas buenas, mientras que nosotros somos responsables de cuidar lo que Dios nos ha dado, como administradores de Su propiedad, pero al entregarnos a Dios admitimos que en última instancia Él está en control de todo, incluyendo nuestras presentes circunstancias. El entregarnos a Dios nos ayuda a soltar aquello que nos separa de lo mejor que Dios tiene para nuestras vidas. Al entregarnos a Dios dejamos ir aquello que nos impide desear primero los caminos de Dios.

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“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente.” Proverbios 3:3-4

No es difícil constatar que estamos en un mundo donde hay constantemente grandes progresos tecnológicos y científicos. Sin embargo, también descubrimos que se nos puede hacer cada vez más difícil creer en lo que no vemos, en lo que no podemos medir y constatar por medio de los sentidos. Por otra parte, en no pocas situaciones los mismos progresos logrados muestran sus límites y carencias.


“Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” Samuel 16:7

Crece así en nosotros una cierta insatisfacción que nos lleva a constatar que en esos progresos materiales no están todas las respuestas. En el fondo de nuestros corazones nos damos cuenta de que no podemos vivir sólo de las cosas materiales sino que tenemos necesidad de amor, de significado y de esperanza, de un fundamento seguro.


“Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad.” Proverbios 3:1-2

Ninguna de estas claves será efectiva sin una vida que abrace la oración y los sacramentos. Practiquemos el arrepentimiento, guiado por un examen honesto y humilde para permanecer en la gracia de Dios. La oración es tiempo en la presencia de Dios, dondequiera que estemos. Es natural y necesario pasar tiempo con quien amas. Esto es cierto en nuestras relaciones humanas, es especialmente cierto en nuestra relación con Dios, quien puede satisfacer todas nuestras necesidades.


“Y esfuércense por cumplir fielmente el mandamiento y la ley que les ordenó Moisés, siervo del Señor: amen al Señor su Dios, condúzcanse de acuerdo con su voluntad, obedezcan sus mandamientos, manténganse unidos firmemente a él y sírvanle de todo corazón y con todo su ser.” Josué 22:5

Practiquemos un examen diario para evaluar qué tan bien vivimos tu vida de Fe. Identifiquemos maneras y ejemplos en los que fallamos en entregarnos a Cristo. Busquemos las causas de estos fallos y tomemos medidas activas para modificar los factores que conducen al fallo.




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