Aprendizajes de Vida: Abre tus Ojos

A veces estamos transitando por situaciones y momentos que nos muestran escenarios nunca antes vivenciados. ¿Tenemos claridad que quizás estemos ante la presencia de un aprendizaje de vida?

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 “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Filipenses 4:11

Las circunstancias y causas que nos rodean tienen incidencia directa con nuestra satisfacción personal.

Y es natural que podamos disfrutar plenamente las metas que hemos alcanzado y, por lo tanto, sentirnos dichosos con lo que hemos conseguido. Es maravilloso saber que nos superamos día a día en la Gloria del Señor y que llevamos alegría y tranquilidad, no solo a nuestro Espíritu, sino a nuestros familiares y amistades.

Sin embargo, puede suceder, que en tiempo de grandes cosechas surjan en nuestro interior conductas que no se condicen con lo que enseña La Palabra del Señor. Sentimientos nocivos de autosuficiencia, egoísmo y vanidad pueden influir subrepticiamente en nuestra conciencia, desestabilizando nuestra percepción de la realidad. Por eso debemos comprender y aceptar que Dios es el verdadero administrador de todo lo que nos es dado.

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“Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”. Filipenses 4:12

Es muy importante mantener nuestra mente despejada y un dialogo fluido con El Señor para no poner nuestras fuerzas y esperanzas en los lugares equivocados.

La vida está llena de altibajos y lo que hoy nos parece inalterable, puede cambiar de un momento a otro.

La abundancia puede generarnos falsos sentimientos de seguridad. Pensamos que nada nos puede pasar, pero cuando esa estructura cede, caemos en la cuenta que lo único perdurable en nuestras existencias es la Misericordia del Altísimo.

Si nuestro presente es auspicioso, tengamos Don de gratitud por las Bendiciones recibidas y nunca olvidemos ayudar a nuestros hermanos.

Pidamos al Señor que nos guíe para vivir agradecidos y no caer en el egoísmo y la soberbia.

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“Sea vuestra conducta sin codicia; Contentarse con las cosas que usted tiene. Porque él mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé”. Hebreos 13: 5


Es lógico que las presiones financieras nos quiten la Paz y Tranquilidad. Son pruebas difíciles que debemos afrontar desde la Fe y el Compromiso con el Señor.

Lógicamente, este tipo de preocupaciones, generan en nosotros angustia, incertidumbre y tristeza.

Podemos llegar a sucumbir a sentimientos de resentimiento y envidia y por eso es tan necesario tomarnos el tiempo para comunicarnos con Dios y cambiar el enfoque de nuestras percepciones para poder resurgir fortalecidos en Su Gloria.

Cambiemos el “¿Porqué a mi?” por el “Aquí estoy para cumplir tu propósito”.

Recordemos que siempre podremos reposar en la certeza de que El Señor nos protege y nos provee de la fuerza necesaria para seguir adelante.


“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13

Cuando comprendemos que la vida es un equilibrio entre buenos y malos momentos podemos Confiar en que nuestro Padre Celestial tiene el Poder de contentarnos aun en los periodos más difíciles y ante las pruebas más duras que debamos afrontar.

Cuando entregamos nuestra vida a Cristo, adquirimos la Motivación y Fortaleza necesarias para superar todos los obstáculos que se nos presenten.

En Él todo lo podemos.




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