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Amistades Eternas

Reconoce el valor de este tipo de vínculos que te rodean desde el comienzo de nuestra vida. Explora el siguiente artículo que te ayudará a reestablecer prioridades.

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“Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.” 1 Juan 4:7

La amistad es un regalo valioso que Dios nos ha otorgado. A menudo usamos el término tanto que perdemos de vista su verdadero significado y peso. Sin embargo, es una de las bendiciones más hermosas que tenemos y debemos honrarla en Su nombre.

A lo largo de nuestras vidas, cultivamos relaciones de amistad de diversos tipos. Tenemos tanta gente con la que interactuamos y a la que le tomamos cariño fraternal, que podemos pensar que todos estarán allí cuando más los necesitemos. Sin embargo, debemos entender que un verdadero amigo no solo es aquel que nos acompaña en momentos felices, sino también aquellos que caminan con nosotros en los momentos más difíciles de la vida.

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“Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.” Juan 15:13

A menudo, debido a diferencias de opinión con los demás, podemos sentirnos distanciados e incluso disgustados. Sin embargo, si sabemos que es una amistad verdadera que nace del corazón, deberemos desarrollar nuestros dones de humildad, compasión y fidelidad para comprender el contexto en el que se dan los desacuerdos. Estemos receptivos y dispuestos a escuchar lo que quieren decirnos, entender sus motivaciones e inquietudes, y ellos harán lo mismo con nosotros.

Porque, en última instancia, un amigo es alguien que Dios ha puesto en nuestro camino para transitar, desde ese símbolo de amor fraternal, los momentos de cosecha y las tormentas más intensas.

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“En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano.” Proverbios 17:17

En Proverbios 17:17 encontramos la verdadera esencia de este maravilloso sentimiento y el valor auténtico y profundo de un amigo. Esta reciprocidad afectiva se basa en valores como el amor desinteresado, la sinceridad, la lealtad y el respeto. Es un compromiso que Dios nos ha bendecido y debemos cuidarlo como un tesoro preciado del Espíritu.

Cristo nos llama amigos y nos ama incondicionalmente. Esto significa que Su amor hacia nosotros va más allá de nuestros errores y defectos. Por eso es fundamental seguir Su ejemplo y aplicarlo con nuestras amistades.


"Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.” Eclesiastés 4:9

Cuando nuestras cargas se vuelven demasiado pesadas y sentimos que no podemos enfrentar el desafío, siempre podemos contar con el apoyo y el consejo de nuestras amistades. Ellos nos ayudarán a superar las dificultades que surgen en nuestras vidas. seamos solidarios y misericordiosos con nuestros hermanos, seamos su sostén en momentos de angustia y nunca los abandonemos.

Debemos reconocer la amistad como un don de Dios, una bendición a través de la cual Dios nos permite superarnos y transformarnos continuamente. En cada acto de amor y apoyo hacia nuestros amigos, honramos a Dios y su amor hacia nosotros.




Versículo diario:


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