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Aprendiendo de las Experiencias de la Vida

Tendremos a lo largo del camino muchas vivencias, momentos de alegría, de felicidad, de tristeza y de aprendizajes constantes. Mantén siempre esta guía para que te sientas con iluminación a cada paso.

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“para que el Señor tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer. Entonces el profeta Jeremías les dijo: Os he oído. He aquí, voy a orar al Señor vuestro Dios conforme a vuestras palabras, y todas las palabras que el Señor os responda, yo os las declararé. No os ocultaré palabra alguna.” Jeremías 42:3-4

En el transcurso de nuestras vidas podremos llegar a sentir que tocamos fondo. En otros momentos por el contrario, estaremos percibiendo que nuestra vida está repleta de buenos motivos para celebrarla.

Sin importa en el momento que nos encontremos hoy en día, tendremos siempre presente una guía, un manual, un maestro de vida que nos ayudará en todo momento.

Viviendo una vida en Cristo, sabemos muy bien que nuestro deber es llevar una vida como la que Dios quiere, y es allí donde el deber se mezcla con nuestro libre albedrío. 

Sabemos que hay una vida mejor que podemos vivir aquí en este mundo, pero para entrar en ella tenemos que abandonar la manera en la que estamos acostumbrados a vivir.

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“Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien." Jeremías 7:22-23

Quizás tengamos que replantearnos aquellas actividades a las cuales hemos estado concurriendo, y realizando cotidianamente hasta este momento. A cambio, dedicarnos a hacer lo que Dios quiere que hagamos, a seguir su mandato celestial.

Todas las pruebas de Fe, los compromisos y oportunidades que se nos presenten en su plan, estarán ayudándonos a lograr la paz y el equilibrio emocional que necesitamos.

Y como todo lo que Dios nos enseña lo hace a través del ejemplo, eso fue lo que Jesús hizo: Él no vivió su vida para sí mismo, la vivió para Dios en su totalidad; Él hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en Cristo.

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“Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:3-4

Por eso sé que es tiempo de darnos cuenta de que el nacer de nuevo no es algo que hacemos tan sólo para escapar de las tentaciones, o los malos momentos.

Nuestro propósito para poder seguir adelante por el camino iluminado por nuestro Padre: intentar construir vidas para ser su obra viva en la tierra.

Si nuestros pensamientos están alineados con hacer lo que Él quiere que hagamos, sentiremos realmente sus bendiciones en nuestros corazones.

Nuestra mayor prioridad debe ser darnos a Él, vivir en comunión con Él y estar en oración el suficiente tiempo para que podamos oír su voz, para luego replicar su palabra en nuestras decisiones.


"Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno." Hechos 4:31

Como hijos e hijas del Padre Celestial, suyos son nuestros ojos. Podremos sentiremos realizados y podremos vivir la vida de excelencia que hemos estado anhelando tomando en este momento las riendas, atrayendo pensamientos positivos para poder sanar nuestras heridas. Es el momento ahora, que necesitas confiar más que nunca en el Espíritu Santo.

No te rindas, porque siempre Jesús estará cerca de tu corazón para escucharte, para que puedas respirar y seguir en su camino de luz.





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