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Celebrando la Unión con Nuestra Familia

El núcleo de la familia es el refugio que debemos proteger siempre. Descubre en el siguiente artículo el modo de unir a tus seres queridos.

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“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aún cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.” Isaías 49:15-16

Poder congeniar con nuestras familias es una tarea que demanda diariamente de cada uno de nosotros y nosotras. Sin ir más lejos, debemos tener muy claro que para el Espíritu Santo, la familia es la comunión más importante que tenemos y que debemos cuidar.

Resulta ser nuestra red de contención y son los seres queridos que más nos conocen y que se encuentran desde el momento en que el Señor nos regaló vida.

Obviamente que cada persona que compone nuestra familia transita su vida de modos diferentes. Ahí radica la clave de poder comprender el valor de cada individuo y de cada integrante de nuestro entorno.

Aprender de cada uno, tener en cuenta que cada realidad es distinta y que vivimos de acuerdo a la voluntad del Padre Celestial nos sitúa en un destino único y hermoso.

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“Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.” 1 Corintios 1:10

La clave de lograr mantener unida y en comunión a la familia es el diálogo, la comunicación y el respeto. Seguramente tengamos diferencias de pensamiento y de percepción de la vida. Las familias están compuestas de personas que aprenden, se equivocan y muchas veces reconocen sus errores mediante el perdón.

La armonía y la empatía serán aliadas fundamentales para que podamos integrar a todas los seres queridos y debemos intentar por lo menos acercarnos a cada miembro desde un lugar misericordioso, como lo hizo Jesús con todos sus discípulos.

Debemos intentar acercarnos e interesarnos por los temas y por las cuestiones que abrumen a quienes nos rodeen. Quizás podamos ayudarles, dando nuestros puntos de vista y nuestra mano. Uno nunca sabe si una persona necesita ayuda, a veces El Señor quiere que seamos instrumentos de sanación para aquellos más necesitados.

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“Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.” Salmos 103:17-18

Muchas veces la falta de comunicación o de desconexión familiar se debe a las rutinas individuales y a las obligaciones cotidianas que nos hacen olvidar de lo más importante: el amor.

Poder construir un puente que amalgame los corazones de estas personas, nos dará una fuerza vital repleta de esperanza y de Fe.

Lograr crear rutinas de oración, de lectura de la Biblia o de simplemente poder compartir algún pasaje o versículo, nos dará una oportuindad única, creando un espacio de diálogo, de aprendizaje y de conexión con el Espíritu Santo.


“Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.” Deuteronomio 6:6-7

Tiempo de calidad con tu familia, dedicación a la creación de espacios únicos para compartir y recobrar aquellas buenas tradiciones que nos permitían dialogar sin intermediar con cuestiones que estén por fuera de la Fe, esto será uno de los pilares fundamentales para mejorar la relación entre los componentes de la familia.

Nuestro Padre Celestial nos guiará en todo momento y quiere que nos acerquemos a aquellas personas de la familia que debemos perdonar, que tenemos que recuperar y vincular nuevamente. ¿Qué estás esperando para abrir tu corazón con tu familia?




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