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Circulando por el Camino de la Construcción

Siempre recordemos que tenemos un Norte, una guía única en nuestro Camino. Descubre en el siguiente artículo la reconexión necesaria para seguir adelante en tu día a día.

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“¡Fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.” Proverbios 6:6-8

Muchas veces nos encontramos realizando tareas en el hogar, cumpliendo con las obligaciones laborales, los quehaceres del hogar y muchas otras cosas que ocupan nuestro día a día. Es la rutina la que nos permite mantenernos en un carril, en ese camino que nos da cierta tranquilidad.

Pero no debemos olvidar el camino de iluminación y Gloria que posee el Señor para cada uno de sus hijos e hijas.

Tenemos que comprender y contextualizar nuestros problemas. Nunca subestimar al Espíritu Santo y aguardar que el Señor se manifieste de algún modo para darnos esa fuerza sobrehumana, con paciencia y autodeterminación que nos permite salir adelante de cualquier situación planteada.

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"Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor." Efesios 3:16-17

De la misma manera, como buen Padre nuestro, Jesús nos encarga a modo de misión grandes propósitos para perseguir en la vida. Para que estos propósitos se cumplan, debemos pasar tiempo en el entrenamiento, cooperando con Dios en un proceso de desarrollo personal. Recordemos que esta es la única manera de llevar a cabo tales misiones, y que su resultado está estrechamente ligado a la perseverancia que desarrollemos en nuestros corazones. Este es un proceso largo y arduo, que incluye tiempo, determinación y una gran cuota de compromiso por nuestra parte.

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"Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo." Romanos 15:13

Por eso es importante recordar que nunca obtendremos una retribución de la noche a la mañana si no estamos conscientes de que para la recompensa, primero tendremos que estar dispuestos a dar nuestro mejor esfuerzo, dejando en manos de Dios los resultados que Él tenga para nuestra vida de acuerdo a su sabia voluntad divina. Nos encontramos viviendo en tiempos de cambios constantes, donde los avances tecnológicos parecen, a primera vista, simplificar nuestra vida y permitirnos ocuparnos de asuntos más importantes.

Con sólo presionar un botón resolvemos tareas que en el pasado nos hubieran llevado horas de duro trabajo; pero lo que realmente se nos escapa de la vista es que aquello nos lleva inevitablemente a una vida donde todo es automático y, por ende, eso cambia nuestros parámetros acerca de la paciencia.



“Recibidlo, pues, en el Señor con todo gozo, y tened en alta estima a los {que son} como él; porque estuvo al borde de la muerte por la obra de Cristo, arriesgando su vida para completar lo que faltaba en vuestro servicio hacia mí.” - Filipenses 2:29-30 

Por eso no debemos olvidar que en el reino de Dios nada funciona de esa manera, no podemos cumplir Sus planes y propósitos sin desarrollar las habilidades necesarias como para poder conseguirlo. A medida que incorporamos y desarrollamos conceptos tales como la determinación y la disciplina, veremos cómo las mejoras llegarán a nuestras vidas, ya que esa es la manera en la que Dios obra. Es entonces cuando realmente seremos todo lo que Dios quiere que seamos y también guiar a otros a Él durante dicho proceso.





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