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Confía en tus Decisiones: Avanza con Firmeza

Nunca debes olvidar cuál es tu objetivo de vida. Descubre en tu interior el verdadero sendero.

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“Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.” Josué 24:15

Mucha gente está segura que nosotros, los que creemos en Dios, hemos elegido transitar su camino no sólo por convicción, sino porque también de alguna manera pensamos que las cosas nos resultarían mucho más fáciles escudándonos detrás del Señor; encontrando respuestas de una manera más rápida y desligándonos de toda responsabilidad al asegurar que “es la voluntad de Dios y Él así lo quiere”.

Pero la realidad es que seguir el camino que Dios nos tiene preparado para cada uno de nosotros no es tarea fácil, requiere una gran responsabilidad y un gran compromiso ser parte de las filas del Señor: Cuando decidimos caminar junto al Señor, asumimos el compromiso que significa dirigirnos hacia Él.

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“Oíd, hijos, la instrucción de un padre, y prestad atención para que ganéis entendimiento, porque os doy buena enseñanza; no abandonéis mi instrucción. También yo fui hijo para mi padre, tierno y único a los ojos de mi madre, y él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.” Proverbios 4:1-4

Ese transitar, es en muchos aspectos similar al de aquellas personas que hayan decido seguir sus sendas apartados de Dios: caminamos sobre el mismo suelo, respiramos el mismo aire, sentimos las mismas angustias y estamos sometidos a las mismas presiones. La diferencia es que al creer en El Señor en cada paso que damos, en cada respiro que inhalamos, sabemos que somos resguardados por Él, que nos acompaña, que nos gobierna; y por lo tanto, no importa qué dudas soportemos o qué accidentes experimentemos, su mano nos guarda de todo mal.

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“Y esfuércense por cumplir fielmente el mandamiento y la ley que les ordenó Moisés, siervo del Señor: amen al Señor su Dios, condúzcanse de acuerdo con su voluntad, obedezcan sus mandamientos, manténganse unidos firmemente a él y sírvanle de todo corazón y con todo su ser.” Josué 22:5

Todo ese sentimiento de paz sobre lo que pueda ocurrir, se resume en la confianza plena y en la maduración de carácter que nos permitirá entender el verdadero concepto de la Fe: No creer que el Señor puede, sino estar seguros de que lo hará, encomendando a Él nuestro camino, para obtener en su propósito para nosotros las peticiones de nuestro corazón.

Por eso debemos ser conscientes de la importancia de ejercitar nuestra Fe de manera constante y, lo que es más importante aún, ponerla a prueba en todo momento y lugar. Sólo de esa manera sabremos fehacientemente que hemos hecho un trabajo digno de orgullo.


"No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.” Romanos 6:13

De la misma manera que de nada sirve que un carpintero alardee acerca de lo maravillosos que son sus trabajos sin siquiera mostrar alguno de ellos, nuestra Fe de nada nos sirve si no la ponemos constantemente a prueba para realmente darnos cuenta de lo mucho que hemos madurado.

Recordemos entonces que es posible que nos invada el miedo ante una situación apremiante y esto nos invite a preguntarnos por qué Dios permitió que algo así nos sucediera, no obstante podemos también en ese momento elegir creer en su voluntad y confiar en que, aunque duela, la forma en que el Señor está obrando será para nuestro beneficio.

Cuanto más dura sea la realidad, aferrémonos más a Dios, no olvidemos que su amor nunca falla.





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