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Creando un Entorno Seguro y sin Miedo

Ciertos momentos de la vida nos generan un miedo infundado paralizándonos sin sentido. Descubre en el siguiente artículo los motivos por los cuales aparecen este tipo de situaciones.

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"Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa." Isaías 41:10

Las situaciones que generan cierta incomodidad pueden derivar en el miedo.

Este nos aleja de lo que queremos hacer, de las personas con las cuales deseamos pasar tiempo, y además nos aleja de nuestro verdadero camino de iluminación junto al Espíritu Santo.

Al miedo hay que aceptarlo, y debes hacer todo lo que desees aunque dentro tuyo sientas pánico y quieras escapar corriendo. Tomar acción en tu vida, alineando tu corazón junto a la iluminación de Dios, te dará una ventaja única: sentirte de un modo especial y equilibrando tu paz interior.

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"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:6-7

Seguramente el miedo que reside en tu corazón se encuentra allí porque has sufrido mucho y has quedado con una enorme desconfianza hacia los demás, y todo aquello que te rodea.

La entrega desconfiada hacia nuestro Padre Celestial nos mostrará vulnerables. En pocas palabras, es complicado poder amar a dios si no confiamos en nuestro Señor. Esto es terrible, ya que amar es uno de los sentimientos más poderosos y sanadores que podemos experimentar.

Observa tu vínculo con tu ser interior y tu espiritualidad. Debes determinar por qué caducó esa sensación de conexión con Dios. Por qué no funcionaron y fíjate si no existe algo de tu responsabilidad en ello, si no hay miedos ahí dentro que han hecho tambalear esa profunda relación que existió con el Espíritu Santo. Recuerda que el amor no sabe de medias tintas: o das todo o no funcionará con nuestro Padre Celestial.

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"Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible." Marcos 10:27

Estás dejando de hacer cosas por miedo. Por miedo a no sentirte que eres una buena persona, por miedo a fracasar, por miedo a perder otras cosas que ya tienes, por el miedo al miedo. Piensa: ¿por qué no estás haciendo aquello que sueñas?

Es el momento de armar un plan de reconexión con tu espiritualidad. La lección de hoy es que no pienses tanto tu accionar del pasado. Tan sólo ejecuta y avanza con tus emociones y tus necesidades internas.

Avanzando y haciendo estarás tomando decisiones sin darte cuenta, y dejarás que la mente deje de trabajar incansablemente dando lugar a la acción pura, que genera movimiento y una renovación de tus valores como hijo o hija de Dios.


"Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!" Salmo 139:13-14

El miedo es un sentimiento muy humano: está ahí desde que nacemos hasta el mismo día de nuestra muerte. Por ello, es muy importante saber convivir con él y aceptar que siempre estará más o menos presente en cualquier decisión que tomemos, por pequeña que sea.

Aunque este sentimiento nos desborde y no sepamos qué hacer, es importante aprender a amigarnos con el miedo para que éste no nos deje paralizados y en pánico, sin saber cómo actuar.

Tenemos a un aliado único: El Señor. Tienes que saber en primer lugar que sentir miedo no es malo. Esta emoción se activa cuando estamos ante una situación que evaluamos previamente como peligrosa. El problema es que en ocasiones es irracional: es decir, no es un miedo real.

Puede que existan peligros reales, o que hayamos tenido experiencias que nos han llevado a vivir así esas situaciones. En todo caso aquí tienes tres consejos que te servirán para lidiar con esa sensación: no escapes del miedo, acéptalo y enfréntate a lo que te hace sentir miedo, ya que tenemos la Gloria del Espíritu Santo de nuestro lado. Tenemos la certeza que Dios nos ayudará y nos brindará las herramientas necesarias para avanzar y evolucionar como seres de Dios.




Versículo diario:


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