¿Cuáles son las actitudes que Cristo pretende que desarrollemos? Claves para relacionarnos mejor en la cuarentena.

Ante una situación compleja y de cambio de escenario en nuestras vidas, se hace imprescindible escuchar lo que Dios todopoderoso tiene para decirnos.

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“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Salmos 23:4 

Los medios masivos de comunicación están ocupando un papel preponderante en estos tiempos tan difíciles. Es tanta la información que circula que nos vemos expuestos a sentimientos de ansiedad y preocupación. Es como si estuviéramos viviendo “el tiempo de otro”.

La cuarentena es una instancia propicia para vivir “nuestro momento” sea cual fuere la situación en la que nos encontremos.

Por eso es importante encontrar una oportunidad para la reflexión, en soledad o con nuestras familias, para que germine la semilla que Jesús ha plantado en nosotros, reforzando, de tal manera, el compromiso con Su Palabra y Valores por intermedio del dialogo y la Oración.

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“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” Gálatas 6:2

Es importante mantener una comunicación fluida, positiva y sana en el seno de nuestras familias. Los niños se ven tan afectados como nosotros con la situación actual. Son varios los motivos que nos pueden sumir en la introspección y la pesadumbre, haciendo que dejemos a nuestros hijos liberados a las pantallas de celulares, computadoras y televisores. 

Por eso, es muy importante proponer, instruir y escuchar. Hagámosle saber a nuestros pequeños que confiamos en ellos. Ayudemos a que desarrollen los talentos con los cuales Dios los ha Bendecido.

En las situaciones en que no sabemos qué hacer, una buena opción es acercarnos a nuestros hijos, proponerles actividades y maravillarnos con una de las expresiones más autenticas que El Señor nos regala cada día.

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“Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado. No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón. Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros”. 2 Corintios 6:11-13

La reclusión en nuestros hogares puede generar situaciones desagradables. Roces innecesarios, discusiones sin sentido y ofensas que nos alejan de la Gracia del Señor. Es importante tener a Cristo siempre presente y seguir su ejemplo de entrega, bondad y amor.

Tengamos la Sabiduría y la Humildad suficientes como para reconocer nuestros errores, dejemos espacio en nuestros corazones para la reconciliación y el perdón. Potenciando estos valores, alejaremos por completo el orgullo y el enojo de nuestras almas.

Sustentados en nuestra Fe y en las enseñanzas de nuestro Padre Celestial, podremos sanar todas las heridas que los disgustos propios y ajenos puedan haber causado.

“En caso de diferencias de opinión, dejemos que el Señor le hable a cada uno al corazón. Todos los que ya poseemos una fe madura, debemos pensar de esta manera. Si en alguna cosa ustedes piensan de otro modo, Dios les hará ver esto también.” Filipenses 3:15 

A algunos nos toca transitar la cuarentena con un adulto mayor. Nuestros abuelos necesitan mucho cuidado y atención, más teniendo en cuenta las características del virus COVID19. Es por eso que debemos desarrollar nuestra tolerancia para estar atentos a sus necesidades, no solo las asistenciales, sino las del corazón.

Este momento es propicio para acercarnos a la visión y enseñanzas de Cristo. Es una excelente oportunidad para tener conversaciones profundas y sanas con personas que ya han recorrido gran parte del camino. Escuchemos atentamente lo que El Señor tiene para decirnos a través de su experiencia de vida.

Para mantener un estado de comunión familiar en tiempos de aislamiento es importante fortalecer nuestra Fe con actividades que involucren a toda la familia. Podemos aprovechar el tiempo para acercarnos al Altísimo de manera colectiva o individual, realizando encuentros que en instancias normales no solemos realizar por falta de tiempo.

Por ejemplo leer en familia las Escrituras para seguir edificando y construyendo nuestro compromiso con El Eterno.Reflexionemos juntos sobre la situación que estamos atravesando y escuchemos la voz del otro. Será la Palabra de Dios entre nosotros.