Un Salto de Fe en la Vida


Muchas veces escuchamos gente decir en esas situaciones “Dios me ha abandonado”, “Dios no tiene tiempo de escuchar mis plegarias” o “¿Dónde está Dios cuando lo necesito?”.


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“ Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?” Salmos 22:1


En tales casos debemos orar , reflexionar y hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué ante los problemas ponemos en duda la Fe hacia Dios?


Debemos recordar que Dios nos ama como los hijos suyos que somos y nunca olvidarnos que él siempre tiene un plan para nosotros y, al igual que un padre que quiere ver a su hijo crecer como persona, él nos pone a prueba constantemente para que, una vez superados los conflictos, aprendamos de la experiencia de las situaciones negativas para salir adelante y regocijarnos en su amor.


Claro está que de aquí se desprende una nueva pregunta:¿Cómo hacer para sortear estos conflictos?


La respuesta es una sola: Dios. A través de la Biblia Él nos dejó todas sus enseñanzas y en ella se encuentran las respuestas a todas las preguntas que alguna vez tengamos.


Tomemos como ejemplo la muerte de un ser querido: Un momento de profundo dolor, tristeza y una sensación de soledad que nos deja la partida de dicha persona.


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“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

Esto favorece a nuestro alejamiento del camino del Señor, hace que tengamos una visión acotada con respecto a este acontecimiento. Nosotros limitamos la vida a lo que conocemos, a nuestro espacio y a nuestro tiempo, basamos su importancia a partir de nosotros mismos, de lo que nosotros consideramos justo, olvidándonos de esa manera la forma de cómo Dios ve la vida.


Dios ve la vida de diferente forma, Dios no limita nuestra vida a años o décadas aquí en la tierra, por eso Él envió o a Jesús a morir por nuestros pecados, a pagar el precio necesario para que nuestra vida pueda ser eterna a través de Él.


Cuando alguien muere solemos decir “pasó a mejor vida” o “ahora está mejor de lo que estaba aquí en la tierra” ¿Decimos eso porque realmente lo creemos o porque son sólo palabras de consuelo?


Tan sólo debemos recordar que la muerte terrenal significa el comienzo de la vida eterna y la reunión de nuestro ser querido con Dios.


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“Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre, sino por mí.” Juan 14:6     


A veces somos muy injustos, pensamos egoístamente, quisiéramos que nuestros seres queridos que han muerto estén aún con nosotros porque nos hacen mucha falta, pero ¿Qué es lo que ellos quisieran si tuvieran la oportunidad de decidir el lugar donde quisieran estar? ¿Qué tal si ellos preferían estar en ese lugar de reposo junto a Dios?


Recordemos que no somos nosotros quienes decidimos cuándo vamos a partir de este mundo ni somos nosotros los que vamos a decidir cuánto tiempo vivir o de qué forma queremos morir, pero sí podemos decidir hacia dónde queremos ir al morir. Podemos decidir si al morir queremos heredar la vida eterna y esa llave se encuentra en Jesús.


Entregando nuestra vida a Él y reconociéndolo como nuestro señor y Salvador podemos decidir el futuro esperanzador que Dios tiene preparado para todos los que crean en Él.




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