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Ejercitando Nuestros Corazones

Existen modos de poner en práctica todo nuestro amor cotidianamente. Explora en el siguiente artículo la rutina que necesita tu corazón ahora mismo.

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“Y esfuércense por cumplir fielmente el mandamiento y la ley que les ordenó Moisés, siervo del Señor: amen al Señor su Dios, condúzcanse de acuerdo con su voluntad, obedezcan sus mandamientos, manténganse unidos firmemente a él y sírvanle de todo corazón y con todo su ser.” Josué 22:5 

La entrega necesaria que debemos tener en los momentos adversos emerge de nuestro ser interior y de la profundida del corazón. Significa ceder la individualidad y renunciar el control de nuestro ego.

Cuando nos abrimos a Dios, estamos simplemente reconociendo que lo que poseemos, decimos, pensamos y hacemos, está dentro de su sendero de luz.  

El Espíritu Santo debe permitirnos ejercitar nuestra espiritualidad de un modo que podamos sentir la Gloria y las bendiciones del Señor en nuestro día a día.

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“Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad.” Proverbios 3:1-2

Si tenemos la consciencia para distinguir que nuestro Padre Celestial es el proveedor de todas las situaciones buenas que acontecen a nuestro alrededor, podremos tomar cada oportunidad de evolución como un paso hacia la vida eterna junto a Dios.

Mientras que seamos responsables de cuidar lo que Dios nos ha regalado y con todo lo que nos bendice en nuestras presentes circunstancias, estaremos de pie y mirando hacia a los ojos al Salvador.

El entregarnos al Señor nos ayuda a soltar aquello que nos separa de lo mejor que Dios tiene para nuestras vidas: amor infinito.

Al entregarnos a Dios nos encomendamos hacia una rutina de superación y sanación espiritual.

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“Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” 1 Samuel 16:7

Si logramos incorporar a la oración como un ejercicio cotidiano, estaremos realmente en alineación con El Señor. Junto con el perdón, la oración es el canal que existe para vincularnos con Dios. La presencia de esta conexión espiritual, garantizará una mejora en nuestro equilibrio emocional.

Si nos ponemos a pensar, es muy natural y necesario pasar tiempo con quien amas. Esto se ve reflejado en las relaciones humanas. Sucede exactamente lo mismo en nuestro vínculo con Dios.


“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10

Si intentas evaluar tu progreso, examinando tus conductas y pensamientos, simplemente para realmente sentir el calor del Señor en tu cotidianeidad, identificarás algunos que se remiten al pasado, otros que representan tu actualidad y otros que proyectan a futuro.

Si logras equilibrar y poner en balance tu vida espiritual y tu vida emocional, encontrarás una fuerza revitalizante y reparadora para tu corazón. Deja entrar al Señor ahora mismo y siente la diferencia en tu vida.




Versículo diario:


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