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El Agradecimiento Eterno

Intentemos agradecer en todo momento por la vida que estamos llevando adelante. Es un modo de conectarnos con nuestro corazón. Aprende el verdadero valor del agradecimiento en los siguientes versículos.

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“Dad gracias al Señor, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos del Señor, a quienes ha redimido de la mano del adversario, y los ha reunido de las tierras, del oriente y del occidente, del norte y del sur.” Salmos 107:1-3

En cierta forma la oración se convierte en algunos casos en una rutina mecanizada. Por momentos del día resulta algo que hacemos como si fuéramos unos aparatos programados para repetir. Pero debemos realmente incentivar a practicar este espacio de conexión y creación con la Fe y el Espíritu Santo.

Recuerda que es un momento de agradecimiento, de pedido y hasta de comunión entre nuestro corazón y el Señor. ¿En qué momento intentas realizar este tributo tan especial?

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“No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.” Efesios 1:16-17

Muchas veces nos encontramos tan ensimismados en nuestros pensamientos, en nuestros deberes y obligaciones, que olvidamos mirar a nuestro alrededor y comprobar que verdaderamente somos afortunados. La mayoría del tiempo olvidamos esto, y centramos la atención en aquellas cosas que nos faltan y no en aquellas que tenemos. En otras palabras, nos acostumbramos en cierto sentido a quejamos por lo que no hemos conseguido, más que dar gracias por aquello que se nos ha otorgado y que hemos alcanzado.

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"Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden." Santiago 4:2

La importancia de la gratitud es algo que muchas veces pasamos por alto, que tomamos como seguro. Recordemos que un espíritu de gratitud se templa empapando al mismo en un baño de humildad, virtudes que son pilares fundamentales sobre los cuales construimos los cimientos de nuestra Fe.

Cambiar la perspectiva es la manera de empezar a cultivar un espíritu de gratitud: Empezar a percatarnos de cada bendición que El Señor ha puesto en nuestras vidas y dar gracias por cada una de ellas es alinearnos con la voluntad que Él tiene para nosotros. La palabra del Señor lleva la gratitud a un nivel más profundo, al enseñarnos que el acto de dar gracias significa gloria y honra para aquel que nos llena con esas bendiciones.


“Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.” Colosenses 3:16

Así dar gracias al Señor es honrarlo y glorificarlo. Permanecer calmos y confiados en que su mano nos sostendrá al caer, es fortalecer nuestra fe en Él. Agradecer su presencia tanto en los momentos amargos como en los momentos de abundancia, es aceptar su guía y cuidado.

Empecemos a centrarnos en las cosas buenas de nuestra vida, lo cual nos brindará grandes beneficios, y al mismo tiempo expresemos a Dios nuestra gratitud por todo lo que nos ha dado para edificar en Él nuestro espíritu.





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