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Descubriendo el Amor

Muchas veces padecemos de cierta impacienca o desilución cuando hablamos sobre el amor no correspondido. Aprende a valorar las relaciones de otro modo en el siguiente artículo.

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“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.” 1 Corintios 13:4-5

Adán y Eva. La primera pareja del mundo tuvo sus altos y bajos. Adán no tenía a nadie de su propia especie con quien compartir su vida, pero Dios hizo que cayera en un sueño profundo y de allí formó a Eva. Esto nos enseña que debemos ser pacientes en esperar a la persona adecuada y no forzar una relación sólo porque creemos que está dentro de la voluntad de Dios.

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“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.” Salmos 143:8

Abraham y Sara. Ellos tenían años de casados pero sin hijos. En aquel tiempo, no tener descendencia era considerado casi una maldición; sin embargo, Abraham y Sara mostraron fidelidad el uno al otro y también hacia Dios. Esto fue recompensado cuando Dios les mostró que tenía un propósito para ambos. En la actualidad ocurre lo mismo, cuando dos personas se casan, se convierten en uno sólo y Dios los usa de manera individual pero también como a un equipo.

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“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente.” Proverbios 3:3-4

Jacob y Raquel. Los tiempos han cambiado y actualmente casi ya no se requiere que el varón trabaje para ganarse la mano de su prometida. No obstante, Jacob tuvo que trabajar el doble para poder casarse con Raquel. Un dicho popular dice sólo de amor no se vive y esta historia demuestra que quien ama también provee.


“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor.” Efesios 3:16-17

Oseas y Gomer. La historia que más se asemeja al amor de Dios por los hombres es la de Oseas y Gomer. Oseas demostró amor incondicional por Gomer pese a todas las circunstancias y a las actitudes de ella. Si bien resulta casi irreal pensar en que se puede amar de esa manera en la actualidad, debemos recordar que Dios lo hace cada día con nosotros. Él nos trata de acuerdo a su amor y no conforme a nuestros hechos.





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