El beneficio de creer

Probablemente en más de una oportunidad en nuestras vidas nos han cuestionado. Ya sea por algún tipo de actitud hacia un hecho, una serie de acciones realizadas (u omitidas) o simplemente por ser parte de alguna situación particular. Sin ir más lejos, hemos recibidos cuestionamientos por ser Cristianos. Antes que nada, debemos entender que esos cuestionamientos provienen de personas inseguras, que seguramente no conozcan al Espíritu Santo ni tengan Fe en nuestro Señor. No tenemos que enojarnos ni responder con la misma moneda ante sus dichos y planteos. “El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo.” 1 Juan 5:10

Otra situación que se desencadena al recibir este tipo de planteos es comenzar a dudar sobre nuestra Fe. “¿Dónde está tu Dios en este momento en que todo se encuentra mal?” Esa es una de las principales preguntas que podremos recibir por parte de ciertas personas que desconocen a Jesucristo como el Hijo de Dios. Al no haberse abierto a la fuerza e iluminación del Señor Celestial, no reconocen sus milagros ni tampoco conocen la palabra de Dios descrita en la Santa Biblia. No comprenderán el camino a la vida eterna ni tampoco nuestra obligación como hermanos y hermana de la Fe. “…Porque también Cristo sufrió por nosotros, con lo que nos dio un ejemplo para que sigamos sus pasos. Cristo no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando sufría, no amenazaba, sino que remitía su causa al que juzga con justicia.” 1 Pedro 2:21-23

Ya sea el desconocimiento, la inseguridad o la maldad misma la que hace que las personas se nos acerquen con cuestionamientos sobre Dios o nuestra Fe, lo importantes es intentar abrir sus ojos. Esta será una oportunidad para que no sólo comprendan nuestra devoción hacia Jesús, sino que también les brindará la chance de conocer los motivos propios por los cuales nosotros nos encomendamos al Señor. Contarles nuestra historia de vida o el momento exacto en que comenzamos a orar. Los motivos o circunstancias por los cuales atravesamos la necesidad de conectarnos con el Espíritu Santo. Si estas personas continúan excépticas, no nos preocupemos. Dios tiene un plan para ellos también. Probablemente si nos volvemos a cruzar en algún momento con estos personajes, ya podremos verlos desde una nueva perspectiva más abierta. “Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.” Santiago 1:6

Siempre recordemos que Jesús fue cuestionado y criticado en todo su camino, obrando para el bien de la humanidad como se lo había encomendado el Padre Celestial. A pesar de recibir todo tipo de ataques y cuestionamientos, Él avanzó ante viento y marea, siendo juzgado y crucificado, nos mostró en el milagro de la resurrección el camino hacia la vida eterna. Sin perder su humildad, dando enseñanzas sobre la Fe y siempre impartiendo Justicia Divina, Jesús nos dejó un gran legado en nuestros corazones. Legado que debemos repetir y replicar donde sea que estemos. Ante cualquier persona que desconozca los beneficios del Espíritu Santo. “Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Jesucristo demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en El para vida eterna.” 1 Timoteo 1:16