El inmenso poder de Dios: Cuatro personajes que hicieron historia a través de Cristo.

Ludwig van Beethoven

“Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás.” Deuteronomio 4:29

A lo largo de su carrera, Beethoven quiso dejar su huella en la música sacra. Fue bautizado y educado como católico, y recibió los últimos sacramentos.

Las cartas de Beethoven dan testimonio de su fuerte creencia en un Dios personal. Uno de sus libros favoritos era la obra Reflexiones sobre la obra de Dios en el reino de la Naturaleza y su Providencia cada día del año, un ejemplo del amor del primer Romanticismo hacia el mundo natural que influyó en obras tales como la sinfonía Pastoral.

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Madre Teresa de Calcuta

“¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.” Salmos 73:25

Teresa de Calcuta fue una monja de origen albanés naturalizada india, que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950.

Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos y expandía su congregación primero en la India y luego en otros países del mundo. Descubrió su vocación desde temprana edad, y para 1928 ya había decidido que estaba destinada a la vida religiosa. Fue entonces cuando cambió su nombre a Teresa ,la santa patrona de los misioneros, Teresa de Lisieux.

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Juana de Arco

“Cuando siento miedo, pongo en Ti mi confianza.” Salmos 56:3

Fue una joven campesina francesa que guió al Ejército francés en la guerra de los Cien Años contra Inglaterra, logrando que Carlos VII fuese coronado rey de Francia. “Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios”, declaró.

El hecho sucedió al mediodía en el jardín de su padre. Añadió que la primera vez que la escuchó notó una gran sensación de miedo. Cuando le preguntaron cómo creía que era aquella voz, ella respondió que le pareció muy noble, por lo que afirmó: “y yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios.”

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San Francisco de Asís

“Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza, dirígeme por amor a tu nombre.” Salmos 31:3

Fue un santo italiano fundador de la Orden Franciscana. Comenzó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios, y animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera.

De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, envuelto en meditaciones solitarias y con una fuerte conducta de desapego a lo terrenal.