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El Nacimiento de Algo Especial

Se aproxima un momento muy importante que debemos recibir de la mejor manera posible. Aprender a compartir pequeñas cosas con la familia, los seres queridos y las amistades son el regalo más preciado.

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“Pero el ángel les dijo: No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.” Lucas 2:10

Al llegar a cierto momento de la vida debemos poder enfocarnos en las experiencias vividas. Positivas o negativas, cada una de esas vivencias nos acercaron más al Señor y a los aprendizajes en la Fe que fueron necesariopara forjar nuestro presente. Hemos aprendido, incluso de los llamados fracasos o de las adversidades.

Si logramos retomar ese camino de iluminación que nos muestra el Espíritu Santo, lograremos disfrutar y compartir las pequeñas cosas de la vida junto a la familia o los seres queridos que más nos conocen. 

Estas personas son las que más cerca estuvieron en nuestras vidas y donde el Padre Celestial deposita toda su Gloria.

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“También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta.” Lucas 2:4-5

Si reconocemos algún tipo de carencia en la comunicación con nuestros vínculos cercanos, debemos intentar remediarlos en comunión y entendimientos fraternal.

Ante un conflicto familiar debemos serenarnos y encontrar en Dios la respuesta. Durante las reuniones de Navidad puede haber roces, discusiones o peleas entre parientes y recordemos que bien podemos afrontar dichos momentos con escucha, reflexión y desde el optimismo.

Tratemos así de exprimir todo lo bueno que pueden tener esta celebración de Jesús, en familia, con amigos, amigas y personas queridas. Atesora esos momentos que, aunque parezcan a veces complicados, permiten extender el amor hacia nuestro ser interior.

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“Pero, cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo.” Mateo 1:20

Si tenemos que celebrar estas festividades sin un ser querido podemos intentar realizar una oración para que sea parte de la mesa y se haga realidad su presencia.

Ese aprendizaje del desapego es una bendición que Dios nos da, y que las personas que la han vivido de cerca han obtenido grandes dosis de Gloria y felicidad, volviéndose pura vida.

En el plan divino del Padre Celestial, tenemos un objetivo superior, con una mayor capacidad de valoración para con nuestro destino de Fe.


“Y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.” Lucas 2:6-7

Debemos recordar la importancia de este tipo de celebraciones. Sin importar el cómo ni el dónde, la prioridad será dada a la calidad humana y la bondad espiritual que emerja de la reunión.

Es una pequeña excusa para poder estar junto a los seres de luz que el Señor nos permite abrazar y a aquellos que desde la oración se nos acercan con un simple recordatorio: el amor trasciende todo tipo de fronteras y templos.




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