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Tomando la Decisión Acertada

En algunos momentos de la vida tenemos que tomar decisiones que repercutirán para el resto del camino. En el siguiente artículo encontrarás algunos fundamentos para seguir por el camino de la luz.

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Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús. Romanos 15:5

Muchas veces, en la vida nos encontramos antes ciertas encrucijadas, ciertos momentos donde nos vemos ante la difícil tarea de tomar una decisión. Muchos aspectos son los que debemos considerar a la hora de tomar dicha decisión, ya que sea cual fuere la que tomemos, las consecuencias será el fruto de nuestra elección.

Generalmente deberemos elegir entre dos opciones que, a modo de ejemplo, ilustraremos como dos tipos de camino:

El Camino pedregoso, que nos lleva a la vida eterna, pero también pocos son los que lo hallan, ya que ser un hijo de Dios no es fácil, no quiere decir que ya no vamos a pasar por pruebas, podemos enfrentarnos a burlas ya que al seguirle verdaderamente, muchos nos dicen locos y fanáticos porque estamos en el mundo pero no pertenecemos a él.

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“Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.” Josué 24:15

El camino llano

Se trata de lo que el mundo nos ofrece, una vida fácil, una vida pecaminosa, libertinaje y donde están los placeres de este mundo, como el dinero, la fama, avaricia o la idolatría. Pero lo que no saben es que ese camino que parece lindo, placentero y divertido, conduce directamente a la perdición, a un estilo de vida que muy lejos se encuentra de todo aquello que Dios pretende para nosotros como buenos hijos suyos que somos.

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“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Mateo 7: 13-14

En su gran mayoría, muchas personas viven engañadas creyendo que esa es la vida, cuando saben muy bien que en realidad Dios es la vida. Pero peor aún, y lo que es un problema más grande, es que personas que son conocedoras de la palabra caigan en las redes del malvivir, y viven una vida sin compromiso alguno con lo que Dios quiere para nosotros, se dicen creyentes pero su corazón está muy lejos de eso, dicen amar a Dios y seguirle, pero en sus actos reflejan su elección por el camino llano.


“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3: 20

Caminemos en obediencia y en rectitud, ser íntegro no significa ser perfecto, significa reconocer que sólo dependemos de Dios y que sólo Él nos puede ayudar a liberarnos del pecado, pero recordemos que todo está en esa decisión que nosotros tomemos: esa decisión marcará la diferencia con respecto a la vida que queramos para nuestro futuro. Tampoco debemos olvidarnos que el camino llano siempre nos va parecer encantador, pero nos lleva a la perdición, por eso decídete por el mejor camino, porque vivir con Cristo es mil veces mejor que las cosas del mundo que son pasajeras, en cambio Él nos llena de gozo y plenitud y si realmente hacemos el esfuerzo por estudiar bien su palabra, recordemos que ése es el legado que Él nos dejó antes de partir y hasta que se cumpla su segunda llegada.

Por eso, es necesario que ahora tú mismo te hagas la pregunta: ¿Cuál camino elijo yo?




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