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Fuerza y Valentía: Los Pilares del Amor

Encuentra dentro de tí estas fuerzas de evolución y cambio en tu vida. Explora en el siguiente artículo estas maneras de seguir por el camino de luz.

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"El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes." Deuteronomio 31:8

La buena madera es aquella que en su uso no pierde su forma, no cambia ni cede, no se quiebra. Algo similar sucede con tu Fe. 

Al igual que con la madera que al ser convertida en muebles, puertas, mesas, tirantes y vigas que sostendrán un techo, nuestra espiritualidad, la esperanza con la que llevamos adelante nuestro vida, alimentará el amor al Espíritu Santo.

Tanto nuestra cercanía con el Señor, como la fortaleza en la que sentimos su Gloria, nos dará la base fundamental poara poder llegar a ser un ser de luz. Nos preguntamos entonces: ¿de qué madera estamos hechos?

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"Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas." Josué 1:9

Al revés que la madera, que no toma decisiones sobre sí misma, los seres humanos, lo hacemos.

La madera no elige el suelo en que crece, el agua que la riega, el sol que la ilumina. Tampoco el momento en que detiene su crecimiento, el modo de apartarse del bosque y sobre todo, en qué objeto se convertirá, según sus características.

Pero muchas de estas decisiones tan importantes están en manos del Señor. La historia de nuestra vida nos permite aprender los aprendizajes y momentos que Dios nos pone enfrente. Conservamos la capacidad de elegir en qué nos convertimos a la luz del Espíritu Santo.

Asegurarnos de ser tan nobles y esperanzados como la “buena madera” es una tarea cotidiana, que nos acerca a la recompensa del Padre Celestial. 

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"Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren." 2 Corintios 1:3-4

El buen destino de Fe y el amor propio no dependen del azar sino del trabajo duro y la dedicación constante para abonar nuestro corazón junto a Dios.

No negaremos que una dosis de oportunidad siempre favorece el camino, pero no es la determinante, la voluntad y fotaleza en la consecución de nuestros objetivos logros.

El Señor desea que tengas el valor necesario para realizar un trabajo talentoso y honrado con tu alma y tu corazón. La medida del éxito de esta afirmación radica en pensar el cómo obtendremos lo que anhelamos.

De qué manera trabajamos, oramos, le dedicamos tiempo y espacio suficiente a conectarnos con Jesús. Luego intentamos pensar cómo nos relacionamos con las personas en nuestro ámbito familiar y social.

Pensar que huella dejaremos en quienes nos rodean y quienes comparter el mismo amor por el Señor.

Ser de “buena madera” es fundamental para sentirnos tranquilos con nuestras decisiones de Fe.


"Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan." Salmo 31:24

La buena madera sigue fiel a su esencia, no tiene nudos ocultos que la pongan quebradiza, no aparenta una firmeza que no tiene. Es a la vez fuerte y flexible.

Recuerda, que tu espíritu se debe parecer a esta madera. Tu esperanza y tu Fe alimentarán con luz los momentos de incertidumbre en tu camino. Los oscuros pensamientos alejados del Señor, pueden ser erradicados enfocándonos en las bendiciones de Dios.

Las manera más confiable de acercarte al Padre Celestial será por medio de la oración. Crecer sanos, y sanas, fuertes, confiables lleva tiempo de recorrido junto a Jesús. ¿Te has convertido en “buena madera”? Estás a tiempo, continúa tu trabajo junto a la Gloria del Espíritu Santo.  Vuélvete fuerte y confiable como Jesús, acércate a tu familia, amigas y amigos. Ten confianza en tus elecciones, aspira a ser quien deseas junto al Señor.




Versículo diario:


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