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La Compañía que te Guía en el Camino

Siempre es bueno rodearse de personas que nos ayuden a recuperar la senda de crecimiento espiritual. Explora el siguiente artículo para descubrir diversas formas de seguir adelante en tu camino de descubrimiento.

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“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

En la vida, nos encontramos con cambios necesarios en numerosas ocasiones. A veces, creemos que debido a decisiones equivocadas o errores cometidos, ya no es posible cambiar. Sin embargo, es fundamental renovar la esperanza y comprender que nunca es tarde para acercarnos a nuestros seres queridos, familiares o amigos que necesitan nuestra ayuda.

Tenemos el privilegio de contar con el Señor y el Espíritu Santo, quienes nos guían y nos asisten para seguir por el camino del amor y la paz. Jesús y nuestro Padre Celestial nos enseñaron que la solidaridad está arraigada en nuestro ser interior. Cultivar y ejercitar nuestro corazón para que esté disponible en todo momento y lugar nos ayudará a conectar de manera especial con el Espíritu Santo.

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"Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡Tú mantienes en alto mi cabeza!" Salmos 3:3

A veces, subestimamos la importancia de restaurar nuestro equilibrio y nuestra disposición para ayudar a los demás. Sin embargo, esta es la clave para sentirnos plenos espiritualmente y para tomar decisiones en base a nuestra fe.

Renovando nuestra fe en Cristo, alejaremos la angustia que nos condiciona y despejaremos la neblina que no nos permite ver el final del camino.

Podremos comprender e interpretar las pruebas que el Señor nos presenta a diario. La certeza de nuestro Padre Celestial siempre está cerca, con su eterna sabiduría busca darnos señales y enseñanzas para que podamos ofrecer palabras de aliento a quienes las necesiten. Debemos ejercitar una mirada empática y aspirar a ser instrumentos de sanación espiritual.

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“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37

Como hijos e hijas del Señor, parte de nuestro rol y tarea consiste en replicar y poner en práctica todo lo que hemos aprendido como seres de luz en nuestras familias.

Cuando tomamos la maravillosa decisión de caminar junto a Dios, sabemos que la vida es un equilibrio natural entre momentos buenos y malos.

Esta condición no debe paralizarnos, al contrario, el Señor nos brinda suficientes pruebas de que siempre estamos a tiempo para emprender el sendero que alguna vez pospusimos.

Es vital fortalecer nuestro compromiso y nuestra esperanza, incluso reconociendo que en algún momento nos hemos dado por vencidos, porque contamos con la maravillosa bendición de contar con la confianza de Dios.


“Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.” 1 Juan 5:4

Él cree en nosotros y nos potencia con un espíritu renovado que nos dispone, cada día, de manera vital y positiva para retomar ese futuro que alguna vez dejamos en el olvido. Adoptar esta actitud de positividad y evolución es esencial. Seguir intentándolo, cueste lo que cueste, nos ayudará a construir de manera única los cimientos de nuestra fe inquebrantable.

Podremos demostrar que hemos aprendido y que somos fieles hijos e hijas de Dios, haciendo realidad su voluntad y su plan eterno. No perdamos de vista que Dios es nuestro guía perfecto y con Él a nuestro lado, nada es imposible de lograr. Acerquémonos a nuestros familiares y seres queridos, perdonémoslos, porque a través del perdón abriremos la puerta de nuestro corazón.




Versículo diario:


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