La navidad es una fiesta para la familia: 5 nociones para recordar qué festejamos

Lo importante en Navidad no es la algarabía externa, sino el anuncio de que el Hijo de Dios se hizo hombre y trajo un mensaje de comunión y paz para el mundo. Conozcamos los verdaderos motivos para celebrar en familia estas fiestas.

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“Pero llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquete a sus nobles y comandantes y a los principales de Galilea; y cuando la hija misma de Herodías entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré.” Marcos 6:21-22

Lo importante en Navidad no es la algarabía externa, sino el anuncio de que el Hijo de Dios se hizo hombre y trajo este mensaje: Dios es Padre, los hombres son hermanos y amaos los unos a los otros. Conocer este mensaje es saber vivir la Navidad. Lo más importante en Navidad es saber que cuando el Pueblo de Dios la celebra litúrgicamente, Jesús vuelve de nuevo a la tierra, se hace presente de nuevo entre los hombres y le repite a cada hombre su mensaje de vida.

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“Pero el padre dijo a sus siervos: Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:22-24

El Ciclo de Navidad está unido con el Ciclo de Pascua, navidad mira a la resurrección. Jesús nace, entra en la historia, lanza su mensaje, predica su Palabra de Salvación, conspiran contra Él, muere en la cruz y resucita al tercer día. Y por su Resurrección queda presente en la historia y en nuestros corazones dejando huella profunda en nuestra historia como hijos suyos.

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“Siete semanas contarás; comenzarás a contar siete semanas desde el momento en que empieces a meter la hoz a la mies. Entonces celebrarás la fiesta de las semanas al Señor tu Dios con el tributo de una ofrenda voluntaria de tu mano, la cual darás según el Señor tu Dios te haya bendecido.” Deuteronomio 16:9-10

La Navidad es el espíritu de dar sin tener pensamientos de recibir. Es felicidad porque vemos alegría en las personas. Es olvidarse de sí mismo y encontrar tiempo para otros. Es descartar lo que no tiene sentido y enfatizar los verdaderos valores.


“Guardarás la fiesta de los panes sin levadura. Siete días comerás pan sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues en él saliste de Egipto. Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.” Éxodo 23:15

El espíritu de Navidad es el espíritu de amor, de generosidad y de bondad; nos ilumina la ventana panorámica del alma y, cuando contemplamos la vida del mundo, nos interesamos más en las personas que en las cosas.


“Y los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagón, y para regocijarse, pues decían: Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansón en nuestras manos.” Jueces 16:23

Esta época del año también significa ser amable con todos los que nos encontramos y compartir una sonrisa con los extraños que salen a nuestro encuentro en la calle, puesto que ellos también son hijos de Cristo y, por ende, hermanos nuestros.