Unamos la Esperanza

Muchas veces pensamos que obtenemos mejores resultados de manera individual, restando importancia al acto de caminar hacia el futuro en comunidad. 

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"Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil." Isaías 40:29

Existe un dicho muy conocido por todos aquellos que transitamos los senderos del Señor: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir más lejos, ve junto a otros”.

Esta Sabia expresión es una de las tantas formas que tenemos para comprender de manera efectiva el llamado de Dios a la Comunión Fraternal entre hermanos, a la Compasión y a la Misericordia por el prójimo. Vivir en comunidad, compartiendo y sosteniendo, es una maravillosa Bendición que El Eterno derrama sobre nosotros cada día.

Es un llamado que nos invita a lograr nuestras metas, en conjunto, llegando mejores y más lejos de lo que hubiéramos imaginado.

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“En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes”. 1 Pedro 3:8

Somos seres sociales. Desde el comienzo de los tiempos, la humanidad ha construido su historia, con virtudes y defectos, en sociedad. Por lo tanto podríamos comprender esta conducta como un orden natural y, a su vez, como una gran enseñanza: Nos necesitamos los unos a los otros.

Sin embargo, existen ocasiones en que puede resultarnos difícil vivir en comunidad. Ya sea en el ámbito laboral, de esparcimiento e, inclusive en el contexto familiar, nos enfrentamos a conflictos que producen en nosotros resentimiento y desconfianza logrando agigantar en nuestros corazones sentimientos irreconciliables con nuestro entorno.

Debemos mantener un Espíritu Sereno y comprender que es, precisamente, en nuestras frustraciones sociales que El Señor Obra en nosotros.

¿Por qué no pensar que El Altísimo nos ha puesto en el lugar indicado para realizar la Obra de Transformación de nuestro carácter?

Este cambio de enfoque es fundamental para caminar los caminos de Dios en Paz y Armonia.

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“Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito”. 1 Corintios 1:10

Los seres humanos tenemos personalidades disimiles y son reiteradas las ocasiones en las que debemos lidiar con otras personas, pero sobre todo con nosotros mismos, para poder encontrar puntos en común y coincidencias que nos lleven a buen puerto.

Es necesario desarrollar en nuestro interior un Espíritu Paciente y Comprensivo.

Esto no significa que dejemos de lado nuestras ideas y pretensiones. Debemos tener predisposición a escuchar lo que el otro tiene para decirnos y no creernos dueños de la verdad. ¿Cuántas veces nos ha sucedido que creemos que determinadas acciones solo pueden resolverse de la forma en que nosotros pensamos y una voz inesperada nos da otro punto de vista, otra opción que resulta provechosa para los objetivos que queremos alcanzar?

Debemos comprender que la mirada del otro no compite con la nuestra, sino que ha venido a enriquecerla, a darle más contenido y fortaleza. Inclusive a revelarnos que también podemos estar equivocados.


“Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”. Colosenses 3:14

Alcanzar metas de manera grupal es una Bendición fabulosa que nos regala El Señor en Su Eterna Gracia. Cuando vivimos en armonía con nuestros hermanos estamos en concordancia con lo que nuestro Padre Celestial pretende para nuestras vidas.

Al interactuar y trabajar en conjunto desarrollamos nuestra Sabiduría para aportar a los diversos proyectos que se nos presenten de manera constructiva.

Comprendemos el profundo sentido de Escuchar y aprendemos a tener en cuenta la opinión de los demás. De esta forma las relaciones se ven fortalecidas forjando lazos sólidos entre compañeros que derivan en amistades que potencian nuestros sentimientos de Comprensión, Solidaridad y Sinceramiento.

“Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros”. 1 Juan 4:11

Desde la Fe decidimos amar la vida sabiendo que El Señor está en control de todo.

En un mundo que fomenta la cultura de lo inmediato y lo efímero debemos poner el mayor esfuerzo en cumplir Su Perfecta Palabra y no perder de vista ese maravilloso regalo que Dios nos entrega cada día llamado Amor.

Sigamos en el camino que nos transformará en las personas que El Altísimo nos ha llamado a ser.




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