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Un Poder Colectivo

¿Buscas lograr algo único? Intenta poner tu mente en un modo positivo, reparadar, de construcción común.

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“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

La práctica de la oración colectiva se da principalmente en aquellas comunidades en las que no importa el numero de integrantes que la componen, sino cómo es la dinámica entre cada uno de ellos. Es que justamente la clave reside en la conciencia colectiva de un grupo de personas unidas por un mismo bien con el objetivo de crear un cambio a través de Cristo.

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“No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.” Juan 15:16

Es por eso que es importante no olvidar de qué se trata la oración: más allá del hecho de que se trate de algo personal o colectivo, el propósito de la oración es crear un canal de comunicación directo con Dios, mejorando así nuestra relación y logrando mayor confianza y, por ende, mayor Fe. Ahora pensemos lo mismo pero transportado a una comunidad de hijos de Dios pidiendo por lo mismo, teniendo Fe de que las respuestas vendrán ahora por que Dios está allí: sorprendente, no?

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“¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de Fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.” Santiago 5:14-15

Como buen hijo de Dios, estoy en condiciones de dar Fe acerca del inmediato poder sanador de la oración colectiva y estoy convencido de que es una práctica que deberíamos adoptar todas las comunidades, justamente para mejorar esa conexión que debería unirnos en todo momento pero que, por diversos motivos, no se logra. También creo que alrededor de la oración colectiva se genera una cierta energía que contagia y que es cien por ciento positiva, lo que hace que propague todo lo bueno si realmente lo deseamos.


“Regresa y dile a Ezequías, gobernante de mi pueblo, que así dice el Señor, Dios de su antepasado David: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte, y en tres días podrás subir al templo del Señor.” 2 Reyes 20:5

Pero también sé que no hay oración que se digne de ser tal, si no cuenta con un agradecimiento: El agradecimiento a Dios por todas las bendiciones que hemos recibido a lo largo de nuestra vida debe que ser el motivo principal de nuestra oración, y en todo caso pedirle Santa intercesión por el caso que nos preocupa puntualmente. Hagamos el intento en aquellos momentos donde la tranquilidad parece reinar, aunque sea por un rato.




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