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Postergando Nuestro Bienestar Espiritual

Por momentos nuestro rumbo puede ser incierto y con un destino indeseado. Conoce el modo de retomar el sendero de luz en el siguiente artículo.

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"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:6-7

¿A qué le das mayor importancia? Tu salud mental, tu emocionalidad y tu conexión con tu espiritualidad son la clave de una vida repleta de bendiciones. El Señor siempre estará cerca de nuestro camino y estará pendien de nuestras decisiones.

Algunas veces tendemos a postergar tareas, charlas, obligaciones. En el momento se siente bien, pero luego esta tendencia puede resultar auto destructiva.

El postergar puede enviar al interior emociones que están allí ocultas, trabas o bloqueos que es mejor resolver hoy y no padecer mañana. Recuerda siempre que nuestro Padre Celestial se encuentra disponible para que logremos unir nuestros corazones con su bondad y su sabiduría eterna.

Si realmente anhelamos sentirnos de un modo único y evolucionar desde nuestro interior hacia nuestro exterior debemos dejar de postergarnos.

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"Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas." Proverbios 3:5-6

Es momento de prestar atención a tus necesidades espirituales. Si has estado posponiendo este foco personal, debes aprovechar cada día las oportunidades que nos brinda Dios para mejorar como personas.

No te arrepentirás, comienza hoy, te darás cuenta del tiempo que has perdido dejando de lado esta prioridad en tu vida.

La ventaja de comenzar hoy mismo te ayudará a percibir una paz interior sensacional. Una bocanada de aire puro que renovará tu esperanza, tu Fe y el amor por el Espíritu Santo. 

No te flajeles, ni tomes represalias por haberte desviado del camino de iluminación de nuestro Padre Celestial. Simplemente recuerda que El Señor siempre nos perdonará y nos ayudará en encausar nuestros pensamientos y decisiones hacia un lugar de paz y amor.

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"Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto." Jeremías 17:7-8

¿Alguna vez has postergado tareas? ¿Has dejado para otro día algo que podrías haber hecho fácilmente en el momento? Esto no siempre es pereza o mala gestión del tiempo: a veces se trata de procrastinación. ¿Sabés qué es la procrastinación?

Etimológicamente, “procrastinación” deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana. Sin embargo, es mucho más que postergar de manera voluntaria. La procrastinación también deriva de la palabra del griego akrasia, que es “hacer algo en contra de nuestro mejor juicio”.

Esa valoración de las cosas es primordial para entender por qué procrastinar nos hace sentir mal. Cuando procrastinamos, no solo somos conscientes de que evadimos la tarea en cuestión, sino también de que hacerlo es una mala idea. Pero fíjate: lo hacemos de todas maneras.

Estás postergando y alejándote de tareas y de las emociones fuertes. Quizás estás en un momento de desborde. Quizás estés pasando por estados de humor muy cambiantes que nos generan ciertas cuestiones de nuestra vida actual. Entonces, la procrastinación puede ser un problema de regulación de emociones, para la cual no estamos preparados. Debemos intentar nivelas y regular de algún modo nuestras sensaciones actuales si nos sentimos de este modo. La oración, la conexión con personas del entorno que nos remonten al amor de la Fe y el Espíritu Santo pueden ser el puntapié de tu sanación profunda.


"Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas." Isaías 43:2

El postergar tareas, acciones, el postergar decirle algo a alguien, o una charla que quieres evitar (con tu jefe o pareja por ejemplo), te traerá más problemas que soluciones.

Haz lo siguiente: toma lápiz y papel. Haz una lista de las cosas que quieres hacer (o tienes que hacer) y qué has venido posponiendo sin motivo aparente.

Pon allí todas esas cosas que tienes cierta necesidad de llevar a cabo, ya sea ordenar el clóset, terminar ese informe, hablar con tus hermanos sobre cierta cuestión familiar, sentarte con tu pareja a planear las próximas vacaciones o realizar una conexión nueva con Dios.

Existe una prioridad natural respecto al Espíritu Santo, ya que te brindará una mirada y una perspectiva diferencial para avanzar con el resto de los pendientes.

¿Hay alguna emoción oculta que lo está impidiendo sumarte a la ola de amor y paz que nos brinda el Padre Celestial?

Tal vez sea miedo, o rechazo, tristeza, nostalgia. No niegues tus emociones, déjalas fluir y obsérvalas. Ponte hoy mismo a reorganizar tus prioridades y tus metas.

Será suficiente para que te sientas mucho mejor y para avanzar con tu camino de iluminación proveniente del Espíritu Santo.




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