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Aprender y Acompañar a Nuestros Adultos

Es importante reconocer el papel preponderante que tienen en todo el mundo, las personas que están transitando la tercera edad en la sociedad y en la estructura familiar.

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"Aun hasta su vejez, yo seré el mismo, y hasta sus años avanzados, yo los sostendré. Yo lo he hecho, y yo los cargaré; yo los sostendré, y yo los libraré". Isaías 46:4 

En un mundo donde los estereotipos apuntan al individualismo, al consumo indiscriminado, a la superficialidad; debemos tomar plena conciencia de la importancia que tienen nuestros abuelos en el engranaje social.

Ellos son los encargados de brindarnos toda su sabiduría y experiencia, transmitiéndonos Fe, Esperanza y compromiso con La Palabra del Señor.

Son los que, en definitiva, nos pueden marcar aciertos y errores ya que han transitado, en gran parte los caminos de Dios.

Nuestro Padre Celestial nos habla a través de ellos. Escuchemos lo que tienen para decir.

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“En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia”. Job 12:12

Vivimos en una sociedad que poco a poco va relegando a los hermanos de edad hasta sumirlos en un estado de postergación donde su voz no es valorada ni escuchada.

Esta tendencia es, por demás, nociva, ya que deja a nuestros abuelos en un lugar de invisibilidad y abandono social que puede producirles estados de tristeza y desesperanza.

Los miembros del Pueblo de Dios debemos tener siempre presente que para el Altísimo es precisamente al revés.

Él los valora muchísimo y les otorga la importancia que en realidad tienen. Sin ir más lejos, podemos observar cómo, en las Sagradas Escrituras, los ancianos cumplen un rol único y fundamental.

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“Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son sus padres”. Proverbios 17:6

El Señor ama a los hermanos de edad y es esencial que nosotros lo imitemos. Por eso es muy importante que redoblemos nuestros esfuerzos en servirlos.

Muchas veces, producto de las exigencias del mundo actual, nos creamos la falsa impresión de que no nos queda tiempo para prestarles la atención que se merecen.

Hagamos la prueba: Cuando nos encontremos ante una situación problemática y no podamos encontrarle solución, consultemos con algún adulto mayor que conozcamos. Podríamos llegar a sorprendernos con su claridad y sabiduría.

"La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia". Proverbios 16:31

Este versículo refiere a la entereza de los ancianos que han servido con Fe y Humildad a los propósitos del Señor.

Los hermanos de edad que han recorrido largamente los caminos del Eterno, honrando Su Gloria, pueden mirar hacia atrás con la satisfacción y transmitir su experiencia a los más jóvenes.

Es importante tener presente que, más allá de las vicisitudes que debamos afrontar cuando lleguemos a la tercera edad, siempre tendremos un lugar en el regazo del Señor. Él jamás nos abandonará y será nuestro maravilloso sostén.





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