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Reparando Heridas del Corazón

Si tenemos todavía algún tipo de sanación que realizar hacia nuestro interior, el momento de activar la reparación es hoy. Aprende con estos versículos a superar cualquier adversidad del pasado junto al Espíritu Santo.

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"Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios." Proverbios 2:6

Algunas situaciones vividas se encargaron de generarnos grietas, de llenarnos de fisuras. A veces individualmente creamos, consciente o inconscientemente algunas otras y es allí donde reside un abanico enorme de posibilidades.

Esas cicatrices se convierten en una ocasión para renacer resiliente, con más sabiduría, conectándonos con el Señor.

Esas penas son oportunidades de cambio para así poder enfrentarnos mejor al mundo, que por momentos se muestra injusto y tirano.

Las cosas rotas no se deberían tirar, no se descartan. Lo mismo sucede con los seres humanos, las personas que nos rodean. No son para consumir y descartar cuando aparece la primera falla, el primer quiebre.

Dios nos enseña que no debemos hacer eso ni con los objetos ni con las personas. Las personas no se consumen: se las ama, se las cuida, se las quiere y nutre. 

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"Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos." Efesios 5:15-16

Cuando se presente una situación o escenario complicado, un dolor,  o una pérdida, hay que intentar superar la situación, ni negarla ni descartarla.

Jesús nos propone de manifiesto su transformación, con su ejemplo de vida, con las cicatrices en su piel, demostrando profunda conexión con su causa y sus creencias.

La propia energía positiva, el amor y la Fe que se encuentra dentro de cada persona puede atraernos y por otros momentos, en los cuales queremos huir, que no soportamos allí más de unos minutos.

Son sensaciones y emociones pasajeras, temporales. Al sentirnos de un modo desorbitado o con un rumbo incierto, intentemos buscar ejemplos que nos rodeen de sabiduría y calma espiritual. En la Palabra Santa podrás saciar tu sed de historias y personas que hicieron con Jesús milagros, aumentado la Gloria de Dios en cada acción y decisión.

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"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie." Santiago 1:5

Tenemos una historia propia, Nuestro Padre Celestial y su Hijo Jesús fueron testigos de emociones, idas y vueltas, distintas sensaciones a lo largo de la vida. Ellos nos conocen y saben en qué momento acercarse para tendernos una mano. Escuchándonos en plegaria y oración cotidiana, podremos estar más conectados con el Espíritu Santo. Recobrando la esperanza necesaria para sentirte feliz, alegra y cultivando los dones que Dios nos otorgó.

Es importante que seas consciente de que aquello que te rodea afecta tu vida directamente. Entonces es probable que en tu mente suceda lo mismo. Si te encuentras en un período de claridad interior, intenta acercarte a las personas que te necesiten. Quizás tu voz y tu ayuda calmará a alguien que necesita un poco de paz mental.

Si en cambio, tú necesitas una conversación contigo, con una amiga, un amigo o un familiar de confianza, no dudes en acudir. Estarán más que felices de poder ayudarte, involucrándo al Señor en esta sanación universal.


"Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas." Eclesiastés 7:10

Nos enseñaron en muchos momentos que debemos lograr conseguir un resultado, cuando en realidad lo que debería importarnos es cómo llevamos adelante ese proceso.

El foco en los procesos nos ayudará a intentar darlo todo, paso a paso, con calma y paciencia, siendo nuestro camino acompañado por la Gloria del Señor.

Debemos recordar que el éxito no es sólo el punto de llegada, el éxito es el proceso también que realicemos para sentirnos mejor. 

Sanar el corazón es un camino delicado, que requiere tiempo y dedicación. Este camino, debemos reconocer que tiene una consecuencia: cada pequeña mejora se convierta en una micro victoria, que luego se acumula con otra, y con otra, llevándolnos a la felicidad, acercándonos cada vez más a nuestro Salvador.





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