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Rutinas para Reforzar tu Fe y tu Esperanza Cotidianamente

No debemos esperar al fin del día para orar o conectarnos de un modo particular con el Señor. Conoce los beneficios de iniciar tus mañanas junto al Espíritu Santo.

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“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24

Cada nuevo amanecer nos brinda una oportunidad única para fortalecer nuestra fe y esperanza. En ocasiones, esperamos hasta el final del día para orar o conectarnos de manera especial con el Señor. Sin embargo, en este artículo, exploraremos los beneficios de comenzar cada mañana en comunión con nuestro Salvador, encomendando cada despertar a esa energía de sanación universal que emana de Él.

Al igual que muchas personas realizan una rutina de ejercicios físicos al despertarse para darle energía a sus cuerpos, podemos obtener una dosis de energía espiritual al alimentar nuestros corazones con la palabra del Señor desde el comienzo del día. La oración matutina y la reflexión sobre un pasaje de la Biblia pueden llenarnos de la fortaleza espiritual necesaria para enfrentar las adversidades diarias de una manera alineada con la voluntad divina.

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“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1

La oración matutina también nos brinda el poder sanador del amor de Dios. Cuando nos sentimos agotados o desanimados, refugiarnos en la oración estrecha nuestro vínculo con el Señor y experimentamos Su magnífico poder sanador. Sentimos Su mano tocando nuestro corazón y un alivio incomparable recorriendo todo nuestro ser. Es por eso que incorporar la rutina de la oración en nuestras vidas es esencial para mantenernos conectados con la fuente de amor y sanación.

Además, dedicar tiempo a solas con Dios es esencial para fortalecer nuestra relación con Él. Toda relación se nutre de la comunicación, y nuestra relación con Dios no es diferente. Si confiamos en el Señor, lo amamos y valoramos Sus consejos, debemos tomarnos el tiempo necesario para cultivar y fortalecer esa relación a través de la oración.

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“Jesús le respondió: -Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4

La oración matutina también nos ayuda a mantenernos en el camino del Señor. En nuestro viaje espiritual, a menudo enfrentamos obstáculos y desafíos que pueden desviarnos de nuestra fe.

Sin embargo, cuando dedicamos tiempo cada mañana para orar y buscar la dirección de Dios, aseguramos que estamos en el camino correcto. Sentimos como si la mano divina del Todopoderoso se posara en nuestros hombros, brindándonos la satisfacción de saber que estamos haciendo lo correcto y que, con Su ayuda, podemos superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.


“Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” Salmos 56:4

Comenzar cada día con la oración y la reflexión en la Palabra de Dios no solo nos llena de energía espiritual y poder sanador, sino que también fortalece nuestra relación con el Señor y nos asegura que continuamos avanzando por el camino de la fe.

Es una rutina que nos conecta con la fuente de amor y sabiduría divina, brindándonos la confianza y la esperanza necesarias para enfrentar cualquier desafío que se presente en nuestra jornada.




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