Saber agradecer: Una historia de vida para acercarte a Dios

Un hombre de 93 años, muy enfermo, estuvo semanas internado a causa de Covid-19. Pudo sobrevivir gracias a los cuidados intensivos de médicos, médicas, enfermeras y a la ayuda de un respirador artificial que le permitió salir adelante.

Al recuperarse y conseguir milagrosamente salir del hospital, se le solicitó que pagara la factura por sus cuidados, en particular por el uso del respirador, ya que es un elemento fundamental para el tratamiento.

Este señor, se puso a llorar inmediatamente, el personal del centro de salud le pedía  por favor que no se ponga mal por el pago. Inmediatamente el anciano susurró entre lágrimas: "no lloro por el pago, tengo el dinero necesario para pagar la factura del respirador. Lloro porque durante mis 93 años de vida estuve respirando el aire de Dios y nunca pagué por eso. Si son necesarios 500 dólares para utilizar un respirador en el hospital, ¿Cuánto dinero le debo a Dios entonces? Nunca le agradecí antes por toda la vida que me dio". 

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“Porque todas las cosas proceden de Él, y existen por Él y para Él.

¡A Él sea la gloria por siempre! Amén.” Romanos 11:36

Dentro de nuestras capacidades, a veces es difícil dar gracias en medio de una situación complicada donde los problemas y necesidades han opacado las bendiciones recibidas, y es que no existe alguien en el mundo para el que absolutamente toda su vida sea una terrible pesadilla, todos, aun en medio de alguna dificultad tenemos algún motivo por el cual sentir agradecimiento, pues el simple hecho de estar vivos ya es un motivo para dar gracias.

En ocasiones nuestro agradecimiento es tan superficial que se convierte solamente en una rutina de oración que ya por costumbre repetimos y decimos de memoria, agradecemos por la familia, pero tal vez no con la felicidad que realmente nos da tener una familia completa, un padre y una madre que si nos faltaran dejarían un gran vacío, unos hermanos que a pesar de las diferencias si les sucediera algo sería un dolor que sentiríamos como propio, unos hijos que si padecieran una enfermedad nos mantendrían preocupados.

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“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” Tesalonicenses 5:18

El amor, la fe y el agradecimiento son el complemento perfecto en nuestra relación con Dios, pues los tres se relacionan entre sí, si hay amor hay agradecimiento, si hay agradecimiento es porque confiamos en el Dios y en su infinito amor.

Saber agradecer incluye todo tiempo y momento, la voluntad de Dios es saber que a pesar de todo lo que podamos estar pasando estamos agradecidos con Él, con lo que tenemos y con lo que aún no hemos recibido, pero que por fe llegará de acuerdo a su voluntad y propósito. Nunca esperes a perder algo que ya veías monótono o “normal” para darte cuenta del valor tan grande que tiene, todo, absolutamente todo lo que hoy posees son bendiciones, algunas vienen envueltas listas para disfrutar y algunas otras solamente hay que saber transformarlas con la ayuda de Dios.

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“Y oí a cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación, que cantaban: «¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!” Apocalipsis 5:13

Muéstrale a Dios tu gratitud, que Él sepa que aún a pesar de no tener todo en la vida eres feliz con lo que hasta hoy te ha dado, cuando le demuestres que cuidas sus detalles por más mínimos que sean Él abrirá las ventanas de los cielos y derramará su lluvia de bendiciones sobre tu vida.

Si dedicaras tiempo de tu oración solamente a agradecer por las cosas que ha hecho en tu vida, te sorprenderías de cuánto hay para agradecer, hasta esas pequeñas cosas que has pasado por alto.

“Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ¡Denle gracias, bendigan su nombre! Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” Salmos 100:4-5

Casi siempre nos acercamos a Dios más para pedir que para agradecer, pues aunque sabemos que una oración comienza por el agradecimiento, en muchas ocasiones dedicamos muy poco tiempo a hacerlo, y es que a veces es tan grande nuestra necesidad que le damos prioridad a ella y nos olvidamos casi por completo de todo lo demás que tenemos y por lo que deberíamos estar agradecidos.



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