Seis Obstáculos que Tendrás que Sortear en tu Camino

Muchas veces permanecemos ciegos ante las amenazas que acechan a lo largo de nuestro camino. Muchas veces nos son invisibles. Descubramos las más impensadas.

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“Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del Señor y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?” Deuteronomio 10:12-13

El miedo. Recordemos que el miedo se alimenta de las inseguridades, y que muchas veces éstas aparecen porque no podemos ver nuestros corazones con claridad, lo que nubla nuestro juicio. Es allí justamente cuando nacen nuestras inseguridades, las que seguramente darán paso al miedo, nuestro enemigo número uno en nuestro camino.

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“Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre, para apartarte del camino en el cual el Señor tu Dios te mandó andar. Así quitarás el mal de en medio de ti.” Deuteronomio 13:5

Las tentaciones. Superar las tentaciones exitosamente significa un crecimiento espiritual y un fortalecimiento de nuestra Fe, dos grandes recompensas que nos dan una idea del calibre de lo que enfrentamos cuando nos vemos tentados. Este es un asunto que hay que tomarlo con ayuda de Cristo.

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“Pero Él sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro. Mi pie ha seguido firme en su senda, su camino he guardado y no me he desviado. Del mandamiento de sus labios no me he apartado, he atesorado las palabras de su boca más que mi comida.” Job 23:10-12
La duda. La duda es un concepto que surge desde nuestras propias inseguridades, las que se manifiestan en nosotros al alejarnos de Cristo o no recurrir a Él cuando lo necesitamos, tal vez por la soberbia de pensar que nosotros solos podemos con todo lo que se nos presente.


“¿Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!” Salmos 1:1-2
Tú mismo. Muchas veces buscamos aquellas cosas que nos alejan del camino de Cristo en factores externos, pero es importante también considerar la posibilidad de que nosotros mismos seamos nuestro propio enemigo. Esto no significa que queramos alejarnos de Dios, sino que momentáneamente contamos con un espíritu debilitado, permeable.


“Aunque el Señor os ha dado pan de escasez y agua de opresión, tu Maestro no se esconderá más, sino que tus ojos contemplarán a tu Maestro. Tus oídos oirán detrás de ti una palabra: Este es el camino, andad en él, ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda.” Isaías 30:20-21
La meta. Fijar nuestra atención y mirada en la meta como objetivo es algo que no está mal. Pero debemos ser conscientes que al hacerlo, estamos desviando nuestra mirada del aquí y el ahora, no prestándole atención ni poniendo nuestro corazón de manera necesaria a las pruebas que se nos presentan ahora. Mirar hacia la meta no es más importante que mirar hacia atrás para ver lo que ya hemos logrado.


“Porque yo sé que después de mi muerte os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y el mal vendrá sobre vosotros en los postreros días, pues haréis lo que es malo a la vista del Señor, provocándole a ira con la obra de vuestras manos.” Deuteronomio 31:29
El engaño. El engaño es una de las miles de personificaciones que las tentaciones pueden llegar a tomar. Debemos estar permanentemente alerta para no ser tomados desprevenidos, es por eso que es muy importante estar permanentemente en comunión con Cristo, para de esa manera poder identificar el engaño cuando se nos presenta.


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