Sigue el camino de la sanación

El Día de la Ascensión, conmemora la ascensión de Jesucristo a los cielos para reunirse con Dios padre. Aprende cómo seguir adelante y sanar tu corazón ahora mismo con estos versículos.

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“Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y dondequiera que vayas, para que el Señor cumpla la promesa que me hizo, diciendo: ``Si tus hijos guardan su camino andando delante de mí con fidelidad, con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará hombre sobre el trono de Israel." Reyes 2:3-4 

Hoy les quiero compartir una historia que yo mismo presencié hace unos años. Es la historia de Carlitos, el hijo de un íntimo amigo de la familia. Carlitos nació siendo un bebé hermoso y saludable, mimado y querido por toda la familia. A los cuatro añitos, le diagnosticaron una enfermedad que comprometía sus chances de vivir, el pronóstico no era nada favorable y todo eso nos había tomado con la guardia baja, desmoralizándonos y llevándonos a cuestionar todo a nuestro alrededor.

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"Antes de la fiesta de la pascua, Jesús sabía que su hora había llegado para pasar de este mundo y volver al Padre. A los suyos que estaban en el mundo los había amado siempre, y los amó hasta el fín." Juán 13:1.

Yo me caracterizo por ser una persona de temple calmo, de tomarme el tiempo para aclarar mis pensamientos y así poder enfocarme. Durante esos momentos de meditación, donde busco conectarme con lo que me dicta el corazón, siempre recurro a la oración como arma, como medio de comunicación directo con Dios nuestro Señor, puesto que de esa manera Él me habla, al poner las palabras dentro de mi corazón y, de esa manera, entender el verdadero plan o propósito que se encuentra detrás de -en este caso- la enfermedad de Carlitos.

Entonces, en ese momento elegí preguntarme qué fue lo que llevó a Dios a elegir ese camino -y no otro- para que el pequeño Carlitos -y toda su familia- transitara. 

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“El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno. Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13:20-21 

Recordemos que responder el llamado del Señor y, más aún, recorrer su camino, nunca ha sido una tarea fácil; sin embargo, seguro hemos cosechado a lo largo de nuestras vidas, testimonios de las maravillosas bendiciones que nos han sido dadas en ese andar y hemos podido corroborar que junto a Dios no hay nada imposible. El secreto está en nuestra comunicación con Él mediante la oración, pero para llegar allí primero deberemos aceptar el camino que nos pone ante nosotros, que es la manera de aceptar su llamado.


“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” Mateo 16:24-26

Al aceptar al llamado del Señor, aceptamos la naturaleza del recorrido, que muchas veces será cuesta arriba, pero aceptamos también que tendremos de nuestro lado a la fuente infinita de amor, que ante nuestro llamado acudirá a restablecer la calma en los tiempos de angustia, fatiga, rabia o desilusión.

Podemos confiar siempre en que Dios proveerá la fuerza para ayudarnos a sobrellevar las más pesadas de las cargas; podemos confiar en Dios, porque siempre nos sorprenderá actuando con su mano restauradora, en los momentos más difíciles e inesperados. 




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