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Aprendiendo a Confiar: Sumando Energías Positivas

La confianza es la base fundamental para poder relacionarnos mejor con otras personas durante nuestra jornada cotidiana. En el siguiente artículo comprenderemos cómo acercarnos de un modo maravilloso a la confianza.

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"Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas." Proverbios 3:5-6

Puedes comprender que la confianza es un pilar fundamental para la Fe. El Espíritu Santo te muestra diversos ejemplos en la vida del Salvador, charlas, confesiones, momentos compartidos, y confidencias a lo largo de su vida.

Esos ratos compartidos, a veces muy breves, con una persona como Jesús, dejaban muy en claro quién era y cómo vino a la Tierra a ayudarnos.

Es de esas personas que te hace sentir que puedes confiar en Él siempre.

Es como esa amistad que a veces no frecuentamos tanto o nos distanciamos por un tiempo largo, ¡pero que bien nos hacen cuando hablamos!

Por un rato sentimos que no estamos fuera del camino de luz, que algo de lo que nos ocurre nos conmueve al compartirlo.

Son momentos fugaces junto al Señor que debemos atesorar como milagros, aun cuando el relato sea triste, o la situación no sea la más favorable. Atenúa la tristeza el momento compartido en comunión de alma. Y si es feliz, esta alegría compartida se multiplica. Es tiempo de confiar en el Señor y construir confianza plena.

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Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto." Jeremías 17:7-8

Si deseas que tus cimientos de confianza estén en diversos espacios de tu vida es  buen tiempo para buscar en tus seres queridos y amistades.

Saber que su vínculo se hace en base a la confidencia que genera una complicidad intensa. Es buen tiempo para buscar a otras personas cercanas, confiar en estos seres de luz y apostar a lo compartido.

Lo mismo sucede con nuestro vínculo con Dios. Debemos dejar entrar la esperanza y estar disponible para el encuentro con el Padre Celestial. Tu Fe hará que suceda. Sólo no debes perder la confianza en que no estarás sin sus bendiciones. El corazón abierto y la sonrisa pronta, ¡no hay mejor forma de transitar la senda del Espíritu Santo.

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"Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas." Isaías 43:2

Nos encontramos en un buen momento para escuchar a las otras personas también. Para estar allí cuando nos necesitan, sea una amistad, un familiar o una personas cercana. 

El aislamiento nos entristece y enferma, no es bueno para la mente ni el corazón. Abriendo tu corazon, podrás mostrarle al Señor todo lo que atesoras allí.

Busca la compañía, elabora planes para sentir que puedes ayudar a alguien que lo necesita. Es muy buen momento para el encuentro con la Fe, para poner en práctica esa confianza que te permite sostener durante tu vida el llamado de Dios.

Todo fluirá y se sentirán mejor al compartir el tiempo y la Palabra del Señor. La confidencia amable y la empatía generada entre esa persona y tú, calmará las posibles angustias propias y ajenas.

No es fácil, pero puedes dar el primer paso hacia Dios. No esperes que vengan a buscarte, sal al mundo de la luz y muéstrate. Ora, pide y lee la Palabra, allí encontrarás el refugio necesario.


"Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma." Salmo 143:8

Aprender a depositar confianza representa madurez, siempre que lo hagamos de manera consciente, responsable y electiva; y no por impulso.

Los caminos de la Fe y del Espíritu Santo, son decisiones cotidianas, y no impulsos que llevan muchas veces a desarrollar situaciones de sufrimiento.

Ver expuestos nuestros sentimientos y emociones más íntimos ante el Señor, puede ayudarnos a comprender desde otro lugar y con otra mirada cómo nos sentimos realmente.

Si además buscas una persona cercana a tí, que te escuche y te guíe, podrán estar en comunión, compartiendo algo más que una amistad, un lazo familiar, sino que estarán junto al Señor.

Nunca más te sentirás en soledad, ya que tendremos siempre cerca de nuestro ser interior al Señor, nuestro mayor confidente y fuente de confianza absoluta.




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