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Un Imán para el Éxito

Nuestra determinación y nuestro poder de atracción son las variables fundamentales para lograr depositar la Fe en el cambio necesario. 

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"Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras." Romanos 8:26

Por más que algunos slogans publicitarios o las películas de Hollywood nos quieran demostrar que el amor que se desata en las parejas adolescentes o entre esos tiernos viejecitos que viven inseparables hasta que la muerte los separa es eterno debemos saber que eso se trata de una falacia.

Por más intenso y profundo que sea el amor entre las personas debemos saber que resulta ser finito. Ya seamos parientes, amigos, esposos y novios, algún hecho puede desencadenar una ofensa, una discusión o la misma negación a no querer perdonar al otro hace que desaparezca de inmediato ese amor que se habían prometido a los ojos al momento de casarse y decir “si, quiero”.

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“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor." Romanos 8:38-39

Lamentablemente tendremos que aceptar que entre seres humanos el amor resulta ser variable y no permanece de modo constante para toda la vida. Pero debemos saber que si existe un tipo de amor duradero y puro.

Es el amor de nuestro Padre Celestial, ya que Dios quiere amarnos de un modo único y sin límites.

Quiere tomar nuestros corazones y darles la bendición del Espíritu Santo, de un modo intenso, para que al sentirlo nada nos separe de su amor. Prueba suficiente tendremos con la misión realizada por Jesús para que creamos en Él y tengamos vida eterna.

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“Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre” Salmo 106:1

Como no confiar y depositar toda nuestra Fe en el amor de Dios, si su hijo murió, resucitó y se encuentra interviniendo a diario por todos nosotros en cada acción que emprendemos. Qué hecho podría alejarnos de dicha entrega realizada pura y exclusivamente por amor. Si nos detenemos a pensar no hay nada ni nadie que pueda detener la fuerza del Espíritu Santo.

El amor y la bondad expresada en la biblia, en todos sus capítulos y relatos es prueba suficiente para que abramos nuestros corazones y nos entreguemos en las profundidades de la creación que Dios hizo para todos los Cristianos. El futuro de dicho amor se construye día a día con cada oración que dedicamos a Nuestro Padre.

Cada ladrillo que edifique ese vínculo se sustentará en las acciones solidarias y contemplativas que hagamos con un otro. Sabiendo también que gracias a su divinidad, siempre, pero siempre tendremos ese cosquilleo en nuestro estómago que significa que ese amor que sentimos es real.


“El amor y la verdad se encontrarán; se besarán la paz y la justicia.” Salmo 85:10

No sólo en su pureza y en su desinterés podremos definir ese amor como único, sino que también es el amor que proviene desde nuestro Creador el que no se manifiesta con pruebas. Los celos no existen en su reinado y sería la primera vez que sentirías que el amor es correspondido de un modo natural. Jamás deberías preocuparte en lo absoluto en que se extinga y por sobre todo, debes entender que Dios nos ama a todos por igual, sin importar nuestro físico, nuestra ocupación o nuestra clase social.

Si todavía no lograste entregarte por completo al amor que nos ofrecen Dios Padre y Jesús como su Hijo, debemos saber que nos estamos privando de sentir algo perfecto. Estamos perdiendo la oportunidad hoy mismo de sentirnos más plenos que nunca antes. Siendo amados y bendecidos por la Gracia y la fuerza divina de Nuestro Padre.





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