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Una Luz en el Camino

Desafiar a los pensamientos del pasado para poder soltar ese peso que nos abruma. En el siguiente artículo se te presentará una oportunidad ahora que podrás aprovechar para sentirte mejor.

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“No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, aunque more en tinieblas, el Señor es mi luz. La indignación del Señor soportaré, porque he pecado contra Él, hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho. Él me sacará a la luz, y yo veré su justicia.” Miqueas 7:8-9

De nuestra temprana edad seguramente tengamos algunos recuerdos sobre viajes, lugares, paisajes, juegos, amigos, amigas, primos, parientes lejanos. Esos recuerdos vívidos sobre las reuniones con gente querida en el parque, con bicicletas explorando zonas desconocidas para cualquiera. Los preparativos previos para esas salidas comenzaban la noche anterior, cuando nos encargábamos de alistar todo lo que necesitaríamos al día siguiente. ¡La aventura nos esparaba!

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“y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” - Lucas 3:22

También podremos recordar algunas situaciones vividas, en algún momento de nuestra infancia, donde el no saber qué hacer o cómo reaccionar ante un hecho o escenario planteado, nos tomaba por completo el miedo.

Seguramente tuvimos ambas vivencias, buenas y malas durante el recorrido.

Por algún motivo, a veces nos mantenemos anclados en pensamientos negativos, pensando en ese mal momento vivido de jóvenes.

Al ser recuerdos de una edad avanzada, los pensamientos son difusos y muchas veces la angustia puede ser el sentimiento que experimentemos de inmediato al intentar rememorar.

Ante una situación nunca antes vivida, lo desconocido. La exploración de nuestras emociones y pensamientos en lugares novedosos.

Cada paso, cada decisión tomada se debe al camino que estamos recorriendo junto al Padre Celestial. Nunca debemos olvidar que seguramente todo lo que se nos presente en vida, es para aprender, para superarnos y sentirnos que estamos viviendo por un sendero de luz.

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“Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en la ley que el Cristo permanecerá para siempre; ¿y cómo dices tú:¿El Hijo del Hombre tiene que ser levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.” Juan 12:34-36

En esos momentos donde tenemos una prolongada ausencia de luz, nos encontraremos con algunos pensamientos que están asociados a la opresiva la oscuridad. En cuánto necesitamos en nuestras vidas mantener iluminado el camino para hacer constante la paz y el regocijo en nuestros corazones, recordemos que tenemos un aliado fundamental. Tenemos herramientas a nuestro alcance que nos disponen a superar esa prueba.

Vivimos en un mundo oscurecido por la maldad, por una lucha entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto, entre la justicia y la injusticia, que necesita cada día más encontrar esa luz que le permita restaurar su naturaleza de verdadera creación de Dios.


“Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Juan 1:5-7

La palabra de Dios es verdadera y sabia, no deja lugar a dudas de que nuestro camino debe ser su camino porque en Él, no solo tenemos la luz de la salvación, sino al único que puede indicarnos cómo encontrar el brillo en medio de la oscuridad espiritual que ha ganado terreno en este mundo.

Por eso, es nuestro deber tomar esa luz y hacerla brillar, para luego llevarla a todos los rincones, a todos aquellos que todavía no han sido bendecidos por su blanco brillo. Entreguémonos hoy a Dios y dejemos que ilumine nuestros caminos y nuestros corazones.





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